La ultraderecha

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Una definición estoica de “política de derecha” sería la que considera las desigualdades sociales como algo natural y necesario y, por lo cual, actúa contra el intervencionismo estatal y favorece la privatización de todos los servicios que requiera la comunidad. Desde lo ideológico procura el conservadurismo radical en la moralidad, el mantenimiento del orden establecido, la tradición familiar, la religión, todo lo que procure la hegemonía en el gobierno, en la economía y en la moral de las castas tradicionales en el poder.

En la actualidad la derecha presenta matices, unos moderados, otros extremos. Al respecto, periódicos de todo el mundo presentaron al presidente electo de Brasil con adjetivo definitorio: “el ultraderechista Jair Bolsorano”. El mismo, durante su campaña se ocupó de ganarse ese rótulo, ufano de su casta militar defendió las dictaduras, se dejó ver acompañado con juventudes neonazis, avisó que con él se terminarán los flirteos con el comunismo, acusó a los ambientalistas de obstaculizar el desarrollo, sus discursos hacían populismo con la moralidad, el orden, la seguridad, lo acompañaron los monopolios económicos y las multinacionales resentidas por los frenos que les puso el gobierno de Lula a su ambición.

La Derecha latinoamericana está de plácemes, los primeros en hacer públicas sus felicitaciones fueron Mauricio Macri de Argentina, Sebastián Piñera de Chile e Iván Duque de Colombia, del mundo también demostraron su satisfacción los mandatarios de EEUU, de Rusia y de España, porque Brasil es un país atractivo para los grandes inversionistas y ahora, avisados de que no habrá obstáculo para intervenir en la Amazonía celebran el triunfo del que favorecerá sus intereses.

A la larga, el derechismo, en lo económico, como un poder defensor de las dinámicas capitalistas resulta comprensible, no siempre admisible. Pero la fusión de ambición económica más delirio por el poder más ideología conservadora es el fundamentalismo político, la ultraderecha, que usará todo los métodos de manipulación y de represión para imponerse, para dominar y para perpetuarse al mando.

No hay duda de que la Derecha se ha venido constituyendo en una alianza internacional, los grandes poderes económicos y también las sectas fascistas, conservadoras y de fanatismo religioso, comulgan, coinciden y participan de las políticas aliadas y afines en cada país, no hay duda que el plan y la estrategia derechista es mundial. Para lograr su injerencia en todos los órdenes son dueños de los medios de comunicación, propician el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y abonan la existencia de instancias enajenantes como las iglesias evangélicas y las sectas reaccionarias de corte nazi o de cualquier fanatismo anticomunista.

Lo triste de tal propagación es la alienación de los pueblos, me refiero a los pobres de derecha, que son un adefesio resultante de la pedagogía cumplida por los medios de comunicación y la propaganda infiltrada incluso en el sistema educativo. Para ello, la Derecha mundial siempre ha sabido que la ignorancia es el estado óptimo para incidir en los pueblos al antojo de sus nociones e intereses.

La votación por Jair Bolsorano fue en gran porcentaje de evangélicos que en Brasil prosperan silvestres y cuyas iglesias capitales, curiosamente, están en Estados Unidos.

Yo confío en que el gobierno progresista de López Obrador en México sea un modelo alternativo y ejemplar para el destino de América latina.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido