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Milan, un destino para visitar antes de morir

A Milán llegan unos en busca de lo que está de moda y otros de lo que no pasa de moda: arte (arte hasta para enterrar a sus muertos).

Por Patricia Ritter
06 de marzo de 2015
Milan, un destino para visitar antes de morir

Hablar de una última cena en Milán, no importa si es en una hostería y se trata literalmente de la última, la de la despedida, es una desfachatez. En Milán solo existe una Última cena y es la que Leonardo Da Vinci pintó, hace más de 500 años, en una de las paredes del comedor del monasterio dominico Santa Maria delle Grazie.

Se trata de un mural místico que ha tenido la terquedad de sobrevivir al tiempo, a los desaciertos del artista al escoger la técnica para su obra maestra, a un extreme-makeover edición celestial en la que un monje decidió que una puerta hacia la cocina era más valiosa que los pies del hijo de Dios. Sobrevivió a las tropas napoleónicas que convirtieron el reciento en un establo y a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que con saña lo condenaron a la intemperie por varios años.

La ciudad de Davinci. Leonardo Davinci vivió en Milán de 1482  1500. Un buen plan consiste en explorar sus huellas en la ciudad. Y al recorrer los barrios, dejarse sorprender por los atractivos que no están en las guías.

Las representaciones artísticas de Jesús de Nazaret compartiendo el pan y el vino con los doce apóstoles abundan en Milán. Entre ellas se destaca una, otra, digamos una penúltima cena para no irrespetar a la de Leonardo Da Vinci: una escultura con comensales más grandes que los reunidos hace casi 2000 años en Jerusalén: la tumba de la familia Campari, los del trago rojo, en el Cimitero Monumentale. El Monumentale, cuyo nombre rimbombante más que una hipérbole es una mera descripción, es un museo art nouveau a cielo abierto.

DATOS:

** Dos semanas de la moda se celebran cada año en Milán: una en febrero o marzo para la colección otoño/invierno y otra en septiembre u octubre para primavera/verano.

** 81.277 espectadores Es la capacidad del Giuseppe Meazza, estadio donde juegan Freddy Guarín (Inter), Cristian Zapata (AC Milan) y Pablo Armero (AC Milan)

Como cualquier otro museo ofrece visitas guiadas, hay restauraciones siempre en curso y tiene en la entrada una oficina de información donde regalan una guía/mapa con las obras destacadas, nombre del difunto, arquitecto y escultor. Así podemos saber que los Campari escogieron para el diseño de su morada eterna al afamado Giannino Castiglioni (el mismo que esculpió la tumba de Pio XI en las grutas vaticanas). En casi cualquier otro cementerio una escultura de esas dimensiones resaltaría, casi chocaría, pero en el cementerio milanés es apenas una más: para dicha del turista los muertos ahí enterrados no conocían de modestia o sencillez.

Milán llega  a la edad contemporánea con la construccioón de la Galleria Vittorio Emanuelle II, dedicada al primer rey del país. Se transforma en uno de los principales centros culturales de Europa.

La familia de Antonio Bernocchi erigió, en todo el corazón del cementerio, una gran columna blanca con un detalladísimo vía crucis esculpido en mármol. Sí: Jesús es un tema recurrente. Pero también hay bebés, ángeles, amantes, bueyes, pirámides, templos, jóvenes en pena, soldados en guerra, incluso una mujer dormida sobre una cama twin. El cementerio tiene tres edificaciones principales, bien eclécticas, diseñadas por el arquitecto Carlo Maciachini: el Famedio, hall de los famosos, en la entrada, el osario en el puro centro y al fondo el crematorio (está en desuso pero fue el primer horno crematorio de Europa).

Poner fotos de tumbas y hablar de cremación en las páginas de turismo de una revista no es sensato. En apariencia por lo menos no lo es. Hay lectores a los que les parece espeluznante, viajeros a los que se les pone la piel de gallina y sobre todo suele horrorizar al departamento comercial. Pero la realidad es que, por lo menos el cementerio de Milán, es un lugar tranquilo, bello, perfecto para pasar las horas de una tarde despejada. Según la Comune di Milano, algo así como el gobierno distrital, el Cimitero Monumentale es la segunda atracción más visitada de la ciudad después -obvio- del Duomo, su gótica e imponente catedral. Así es que no hay nada de que temer. Ni de la última ni la penúltima cena en Milán.

TIP

Lo primero que tiene que hacer, luego de comprar los pasajes a Italia, antes incluso de buscar hotel, es reservar la visita a La última cena. Las boletas se agotan con meses de anticipación: en un orden inquebrantable solo se permite la entrada de una veintena de personas a la vez, cada 15 minutos, para proteger esta obra maestra del Renacimiento.


VISITA

Este año Milán estará más de moda de lo que acostumbra: entre el 1 de mayo y el 31 de octubre será la sede de la Exposición Universal por segunda vez en su historia (la primera fue en 1906). El tema en esta ocasión será “Alimentar el planeta, energía para la vida”. Según la página oficial del evento, Colombia intentará demostrar que es posible asegurar alimentación sostenible, nutritiva y suficiente, para todos.

 

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