Publicidad

David y Goliat en la política nacional

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

ES CIERTO QUE LA ELECCIÓN DE Juan Manuel Santos y su difusa propuesta de unidad nacional —con los “tres huevitos” de Uribe incluidos—, fue una decisión de las mayorías, y que contar con una coalición mayoritaria en el Congreso (77 de los 102 senadores, sin contar los del PIN, que con seguridad serán parte de ella, y una más amplia mayoría en la Cámara) le da gran margen de maniobra y le garantiza, al menos al principio, la gobernabilidad. Pero no es menos cierto que configura un escenario muy difícil para el Polo, el Partido Verde y los pocos liberales rebeldes que no forman parte de la colación oficial.

El desequilibrio de la nueva correlación de fuerzas es mucho mayor que el que generó el gobierno de Uribe que, además del Polo, tuvo también a los liberales en contra. Hoy sólo aparecen dos actores principales como alternativas de poder: el “santiuribismo”, que cubre bajo la misma sombrilla a los dos partidos tradicionales, al mayoritario de la U, a Cambio Radical y al cuestionado PIN, y “los verdes”, recién nacidos y en abierta desventaja. David y Goliat en una arena que no precisamente augura el desenlace bíblico.

Mockus, Fajardo, Peñalosa y Lucho tienen sobre sus hombros la gran responsabilidad de mantenerse unidos y de conservar y aumentar el nada despreciable capital político acumulado. Eso empieza por bajarle a la utopía y madurar, pero no a punta de periódico, como los aguacates, sino poniendo polo a tierra. Tienen más de tres millones de ciudadanos que los apoyan y sin los cuales el Partido Verde no existiría, pero es necesario que los capitanes no los dejen al garete. Deben construir partido, organización, formar líderes en las regiones, ampliar las relaciones con sectores populares, trazar una hoja de ruta, definir propuestas de gobierno y hacer alianzas (no todas son perversas, por fin lo reconoció Mockus) para evitar que la ola verde muera en la playa de las elecciones de 2011. De eso se trata la política, no sólo de vender ilusiones.

Por lo pronto, la posibilidad de cambiar la forma de hacer política que encarnan “los verdes”, independientes frente al nuevo gobierno pero no de abierta oposición, queda dramáticamente disminuida. La bancada, inexperta y precaria, se hará oír pero no será suficiente para vetar proyectos con los que no comulgue o hacer coaliciones mayoritarias para sacar adelante iniciativas propias. En cuanto a la oposición pura y dura representada en el Polo, tendrá menos representación en el Congreso, incluida la baja sensible de Gustavo Petro, aunque por fortuna conserva la voz cantante de Jorge Robledo, un senador serio y estudioso —muy radical e intransigente para mi gusto—, indispensable para el debate y el control políticos. Y finalmente están unos pocos liberales disidentes, golondrinas que no harán verano.

La coalición del nuevo gobierno, hegemónica y clientelista, conspira contra el ejercicio de la oposición y contribuye a diluir y a desdibujar aun más a unos partidos ya de por sí poco diferenciados. Y una democracia sin partidos fuertes o con partidos permeados por intereses espurios o de orígenes turbios, es frágil aunque sea gobernable.

Si para muchos Colombia es un paraíso recobrado por las políticas de Uribe, para otros está lejos de serlo y la oposición es la encargada de recordárselo al gobernante, de reclamar por los que no se sienten representados, de hablar por los que no tienen voz. Un gobierno sin las talanqueras de la oposición corre el riesgo de desbocarse. De eso tenemos pruebas recientes.

Invoco a Dios, nuevo actor de la política nacional, para que ilumine al nuevo presidente y no lo deje caer en la tentación de condenar a las tinieblas exteriores a quienes no están con él. “Padre nuestro, que estás en el cielo…”.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido