Publicidad

El futuro verde

Andrés Hoyos
22 de junio de 2010 – 11:04 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

JUAN MANUEL SANTOS GANÓ LA PREsidencia este domingo, pero el verdadero potencial histórico de la jornada acompaña a los perdedores. Creo que Mockus y su equipo acertaron en las últimas de cambio, trazando un camino que rendirá frutos más adelante, y que hacen bien en no oír los cantos de sirena del “Gran Acuerdo de Unidad Nacional” que propone el presidente electo.

Uso a conciencia la palabra “potencial”, porque cuando empezó la Ola Verde, una voz interna me decía que el proceso iba demasiado rápido, que un proyecto de calado histórico no puede ni quizás debe cristalizar en un par de meses, que —sacrilegio inconfesable en su momento— me parecía preferible perder primero para ganar después en mejores condiciones. La realidad cruda es que el Partido Verde todavía no tiene la estructura política adecuada para soportar con éxito una tarea de gobierno y que le faltan jornadas de fogueo antes de completar la maduración ideológica necesaria a la hora de gobernar.

Piénsese en la situación potencial dentro de cuatro años: los verdes, que hoy tienen una diminuta bancada parlamentaria, podrán obtener entonces una veintena de senadores y el equivalente en la Cámara. El partido podrá contar con numerosas alcaldías, incluidas ojalá las de Bogotá, Cali y Medellín, cada una con un grupo amplio de concejales. Sería legítimo que estas alcaldías sirvieran de plataforma de lanzamiento para una campaña nacional, observando desde luego los límites legales de la participación en política de los gobernantes y excluyendo cualquier forma reprochable de aprovechamiento electoral. Menos probable y menos necesario sería tener gobernadores propios.

Dirá Perogrullo que no basta con que los miembros de un partido alcancen posiciones de privilegio, sino que tienen que gobernar bien, y Perogrullo tiene toda razón: esa suele ser la prueba de fuego de los partidos, saber si son capaces de proporcionar al país y a las regiones en que se hacen fuertes gobernantes virtuosos, además de competentes. Yo creo que en eso el potencial de los verdes es mucho mayor que el de otros partidos y movimientos colombianos, los cuales cuentan con uno que otro dirigente nacional preparado y capaz, al tiempo que sus estructuras conducen casi de oficio a la mediocridad en los niveles intermedios. Tomemos de ejemplo a Vargas Lleras: él podrá ser y quizá será un ministro exitoso, pero su partido no es sólido ni tiene una pléyade envidiable de dirigentes de donde escoger. Lo mismo vale, con matices, para el Polo y el liberalismo.

Así, la carrera hacia 2014 tiene dos paradas muy claras: la elección de alcaldes y gobernadores del año entrante y las elecciones parlamentarias previas a las presidenciales, donde los verdes deberán conformar listas únicas cerradas con figuras destacadas del partido mediante un sistema de selección flexible y democrático aún no diseñado.

Decía yo en una columna anterior que la antipolítica es un mal principio. Pues bien, la antipolítica se destierra de las mentes haciendo política, ensuciándose sin untarse. Presumir, como presumen algunos espíritus puros, que un partido puede participar sólo en aquellas actividades que le agradan, desdeñando las demás, constituye un error garrafal. Hay que participar en todas las elecciones y en todas las actividades políticas, haciendo énfasis allí donde uno tiene mejores perspectivas.

Las uvas, que estaban verdes el 20 de junio, prometen madurar. Voto por eso.

andreshoyos@elmalpensante.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido