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De igual forma, el presidente de Venezuela afirmó ante la Asamblea General de Naciones Unidas que la ONU “ya no huele a azufre, sino a esperanza”. Chávez recordaba así su última intervención ante la Asamblea en 2006, en la que dijo que la tribuna de la ONU “olía a azufre”, un día después de que pronunciara allí su discurso el entonces presidente de Estados Unidos, George B. Bush, al que calificó de “diablo”.
El gobernante venezolano afirmó que “la revolución está en marcha” en América Latina y el Caribe y reclamó la inmediata vuelta al poder del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, derrocado el pasado 28 de junio. Chávez dedicó una parte de su intervención a hablar del documental del director estadounidense Oliver Stone ‘South of the Border’ (Al sur de la frontera), de la que es protagonista y que fue presentada el miércoles en la noche en Nueva York.
Basándose en los testimonios recogidos en ese filme, entre ellos los de sus homólogos de Brasil, Bolivia, Argentina, Ecuador y Chile, subrayó que la revolución que vive América Latina es "ideológica, geográfica y política". Y agregó: "El imperialismo se debe acabar", mientras su intervención era aplaudida en varias ocasiones, al tiempo que reiteró su rechazo al embargo estadounidense a Cuba.
También denunció ante la tribuna de la ONU las siete bases militares estadounidenses en Colombia y pidió al presidente estadounidense, Barack Obama, que cambie su política y favorezca la paz en la región. "Promovamos la paz en Colombia. Aquí lo denuncio y lo señalo", afirmó.
En su discurso, Chávez recordó algunas reflexiones del ex jefe de Estado cubano Fidel Castro y culpó a los países desarrollados de los efectos del cambio climático. De la misma manera usó varios libros para apoyar sus teorías políticas revolucionarias, entre ellos un gran tomo de "Más allá del capital", del autor húngaro István Mészáros.
El mandatario venezolano hizo una intervención de más de una hora, con lo que cumplió su promesa de no alargarse más que el líder libio, Muammar al Gadafi, quien habló el miércoles durante casi dos horas, el dirigente que más tiempo ha ocupado tras el líder cubano en los años 90.
"Seamos un tilín mejores", concluyó su intervención con la cita de una canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez, y haciendo con las manos como si tocara la guitarra y lanzando un beso al aire.