

Viendo pasar, cada quince días, por estas páginas tantas historias novedosas que avanzan sobre ruedas por la fuerza y el empuje de sus protagonistas; y más ahora con el especial que habita esta nueva edición de CROMOS, con una línea de mujeres ejemplares, bajo el título: “Ellas y el poder”, se me cruzan varias citas de autores disímiles, que forman parte de ese torrente que nos impulsa a vivir de forma auténtica, más allá de la rutina y demás inclemencias que se nos aparecen en el camino. Pasa en mi memoria Leonard Cohen gritando como un relámpago: “El mundo es todo olvido, y el corazón es una furia de direcciones”. Cruza, más pausado, Ralph Waldo Emerson leyendo: “Vivimos por nuestra imaginación, nuestra admiración y nuestros sentimientos”. Y agrega: “El secreto del mundo es el vínculo entre la persona y el acontecimiento. La persona crea el acontecimiento y el acontecimiento a la persona”. Voltea y recita Edmond Jabès su salmodia: “La dicha de ser uno mismo es la que experimenta el caballo que derriba a su caballero”. Y remata con su glosa Sor Juana Inés de la Cruz: “Al que trato de amor, hallo diamante,/ y soy diamante al que de amor me trata;/ triunfante quiero ver al que me mata,/ y mato al que me quiere ver triunfante”. Y toda esta mezcla de sensaciones culmina con Dámaso Alonso y su verso que reza: “Todos los días que pasan/ son para el cuerpo un desgarro;/ para el alma, un desconsuelo./ ¡Ay!, nuestras vidas se amasan/ con un poquito de barro/ y otro poquito de cielo…”.