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“Lo que no nos mata nos hace más fuertes”: Friedrich Nietzsche
El altercado que se presentó el fin de semana pasado entre Dayro Moreno y Jeison Lucumí, jugadores de Atlético Nacional, que terminó con el despido del primero y la sanción del segundo, es algo que se presenta habitualmente en un grupo. La diferencia es que este suceso (el cabezazo) lo vio todo el mundo, gente de varias edades y eso no podía pasar desapercibido para una institución que promulga el respeto por el otro y la afición, y las buenas relaciones personales, entre otras cosas. El hecho es un síntoma de la necesidad de trabajar con los deportistas de manera integral; es decir, la parte técnica, la táctica, lo físico y, lo más importante, la construcción del ser.
Los jugadores son seres humanos y la mayoría llegan al fútbol con carencias emocionales y económicas, provenientes de hogares con muchas dificultades y que con el transcurso del tiempo se enfrentarán a la fama y al dinero. Y si no se hace una labor adecuada durante ese ascenso deportivo habrá más episodios como el que vimos en el Atanasio Girardot. Y eso no es todo, pues pueden llegar factores más críticos como soledad emocional y física, drogadicción y alcoholismo, entre otros.
Por eso, estas son algunas de las recomendaciones que hago para que los altercados no pasen a mayores y las personas que hacen parte de una institución sepan manejarlos.
1. Reconocer que esos comportamientos requieren apoyo profesional.
2. Como el hecho fue público, los jugadores deben disculparse ante todos los colombianos y en privado, a quien corresponda.
3. Dentro del equipo, convertir dicho acontecimiento en una fortaleza, para que no se pierda el horizonte que tienen: clasificar al grupo de los ocho en la Liga Águila y pelear por el título de la Copa Colombia frente al Once Caldas.
4. Tomar las medidas correspondientes, como se hizo: cancelar el contrato a Dayro Moreno y ocho días de suspensión para Lucumí.
5. Asumir y aceptar las sanciones de la Dimayor.
Es hora de que en los equipos se le dé importancia al trabajo humano y a la construcción que se hace de la persona y no solo en las categorías menores, sino también en el equipo profesional para asumir, responsablemente, la fama y el dinero. Porque para eso se requiere mucho equilibrio mental.