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Ya solo faltan 100 días. Dicho así, parece apenas una cifra redonda, un guiño del calendario, pero en poco más de 2.400 horas el balón empezará a rodar en la Copa del Mundo de 2026, y el partido inaugural enfrentará a México y Sudáfrica en el estadio Azteca. La fiesta del fútbol es inminente.
El conteo regresivo vuelve cada vez más tangible el evento deportivo más importante del año. Sin embargo, antes de que la ceremonia de apertura concentre las miradas del planeta, quedan asuntos por resolver. La celebración todavía no tiene lista definitiva de invitados, y marzo será determinante para completar el cuadro.
Entre el 18 y 26 de marzo se disputará una fecha FIFA crucial. Europa deberá definir sus cuatro cupos pendientes y también se jugarán dos llaves de repechaje internacional en territorio mexicano, una en Monterrey y otra en Guadalajara, que completarán el álbum del campeonato.
Una de esas llaves definirá el rival que falta en el Grupo K, el de Colombia, que ya comparte zona con Portugal -una de las candidatas- y Uzbekistán. De allí saldrá el último integrante, que podría ser la República Democrática del Congo, Jamaica o Nueva Caledonia, según el desenlace de la repesca.
Mientras tanto, la selección colombiana aprovechará esas mismas fechas para ajustar detalles en Estados Unidos. El 26 de marzo enfrentará a Croacia en Orlando, Florida, y el 29 se medirá con Francia en Landover, Maryland. Dos exámenes exigentes para que Néstor Lorenzo empiece a cerrar el listado definitivo de 26 convocados.
Más que fútbol
Pensar que la Copa Mundial es solo fútbol, resulta cuando menos ingenuo. El torneo más visto del planeta nunca ha sido ajeno a las tensiones del mundo real y, a 100 días del inicio, la geopolítica irrumpe con fuerza, sobre todo tras un fin de semana marcado por bombardeos y respuestas militares.
Israel y Estados Unidos atacaron objetivos en Irán en una operación que dejó más de 200 muertos, entre ellos el ayatolá Alí Jamenei. El ejército iraní respondió con bombardeos sobre bases estadounidenses en Oriente Medio, situación que elevó la tensión regional y generó efectos inmediatos en el deporte.
En Irán, la Liga local fue suspendida de manera indefinida y la participación de su selección en el Mundial quedó en entredicho. “No hay una decisión definitiva. Con lo que ocurrió, y con ese ataque de Estados Unidos, es improbable que podamos mirar con esperanza al Mundial, pero los jefes del deporte son los que deben decidir sobre eso”, dijo Mehdi Taj, presidente de su federación de fútbol.
Las consecuencias se expandieron. Baréin, Catar y Kuwait cerraron su espacio aéreo. La AFC suspendió partidos de la Champions League asiática y Catar interrumpió sus competiciones, dejando en suspenso la Finalissima entre Argentina y España, prevista en Lusail para finales de marzo.
Incertidumbres con las sedes
También hay preguntas respecto a los anfitriones de la cita orbital. En Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, la política migratoria y el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han generado polémica.
Organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) han documentado detenciones erróneas de ciudadanos y residentes, mientras informes del Departamento de Seguridad Nacional (DNS) registran miles de arrestos anuales en operativos migratorios, varios posteriormente revocados por fallas de procedimiento.
Además de las masivas protestas en las principales ciudades estadounidenses en contra de los abusos del ICE, también hubo un anuncio del gobierno de Washington con la congelación de visas a los ciudadanos de 75 países en el marco de la lucha contra la inmigración ilegal. Varios de los países participantes en el torneo, como Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil, figuran en el listado.
En México, la violencia asociada al Cartel de Jalisco Nueva Generación tras la muerte del “Mencho” ha provocado episodios de inseguridad en varias regiones, sobre todo en Guadalajara, una de las sedes de Colombia en la Copa del Mundo. “Es un tema en el que debemos guardar cierta calma. La Federación Colombiana de Fútbol (FCF) entrega toda su solidaridad a México y queremos jugar nuestros dos primeros partidos como está establecido en ese país”, comentó Ramón Jesurún, presidente de la FCF.
Canadá, con menor carga organizativa, aparece como el anfitrión más estable dentro de un contexto internacional agitado. No ofrece mayores preocupaciones, aunque claro, su papel en el torneo es apenas menor, con 13 de los 104 partidos
¿Y Colombia?
En el plano geopolítico no asoman nubarrones geopolíticos que representen mayores dificultades para Colombia respecto a su participación en el Mundial. El país mira el calendario con relativa calma institucional, aunque coincide con una eventual segunda vuelta presidencial, que se celebraría el 21 de junio, en plena fase de grupos del torneo.
En lo deportivo, estos 100 días serán decisivos. Néstor Lorenzo, quien no es de hacer cambios drásticos, sacará conclusiones. Las fechas de marzo no solo le servirán para medir el nivel ante potencias europeas, sino para evaluar estados físicos y definir roles dentro de un grupo que ya tiene columna vertebral consolidada.
Uno de los focos está en James Rodríguez y su actualidad en Minnesota United. El fin de semana pasado fue convocado para enfrentar a FC Cincinnati, pero no sumó minutos. Su técnico, Cameron Knowles, explicó que no era el contexto ideal para debutar tras apenas una semana completa de entrenamientos.
James no juega un partido oficial desde el 18 de noviembre (hace más de dos meses) y recuperar ritmo competitivo será fundamental. También hay preocupaciones concretas, como la recuperación de Kevin Mier, tras una fractura de tibia, y el desgarro de Juan Fernando Quintero, que lo alejaría de la próxima fecha FIFA.
Por ahora no hay lesiones estructurales graves dentro del grupo principal. Lorenzo insiste en que Colombia “está para jugar a ganar, para ir partido a partido, para llegar hasta el último día del Mundial”.
Este semestre la Liga BetPlay, con el regreso de los “playoffs” en lugar de cuadrangulares semifinales, terminará antes de lo habitual para no cruzarse con el Mundial. Dicha situación no afectará mucho a la selección, pues el grueso del plantel compite en clubes del exterior.
Cien días pueden parecer poco o mucho, según desde dónde se miren. Para la organización, es la recta final logística. Para Lorenzo, el tiempo para hacer ajustes es cada vez más corto y de fondo están las tensiones internacionales, las cuales no se suspenderán cuando ruede la pelota.

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