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“El momento para juegos se acabó. Ahora es el momento de la acción”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ante 10 mil personas en un estadio de Minnesota, dentro de una agresiva gira que ha emprendido, como en tiempos de su campaña, para lograr apoyo entre el electorado a su reforma a la salud.
Sus críticos, que aumentan con el paso de las semanas, salieron también a las calles. Y en una masiva manifestación en el centro de Washington, protestaron en contra del plan que buscaría incorporar a 40 millones de personas a un sistema de salud pública. “Nunca antes en la historia habíamos tenido una marcha hacia el socialismo como la que defiende este presidente”, dijo durante la marcha de este fin de semana una mujer que viajó desde Arizona para pedir que el Congreso no apruebe la reforma.
Medios y analistas han comenzado a dudar de la capacidad del presidente para convencer a los norteamericanos de que la reforma no afectará los beneficios que tienen con las aseguradoras privadas.
Obama criticó las “tácticas de amedrentamiento” de la oposición republicana y pidió “un debate honesto”.