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ES MÁS SENCILLO EXPLICAR UN evento que predecirlo.
Después de los resultados de la primera vuelta presidencial, quedó claro que no se tuvieron en cuenta hechos que anunciaban resultados diferentes de las encuestas. Era por lo menos insólito pensar que en pocos meses las costumbres políticas del país y el poder de las maquinarias iban a modificarse radicalmente.
Las encuestas mostraban que Mockus tenía mayor aceptación en los estratos 4, 5 y 6; por el contrario, Santos mostraba mayor intención de voto en los estratos 1, y 2. El mensaje que estos datos enviaban era que se estaba manipulando a los electores de los estratos bajos, que son quienes necesitan los subsidios de Familias en Acción, del Ingreso de las Madres Comunitarias o del Sisbén. Se les asustaba diciéndoles que si no votaban por el candidato oficial se les retirarían los subsidios. La campaña del Partido Verde, aunque denunció estos hechos, parece que no fue lo suficientemente efectiva para contrarrestar el daño que hacían estas tácticas de guerra sucia.
Un distinguido abogado hacía el siguiente análisis. En una sociedad en la cual los niveles de pobreza y miseria sean tan elevados, como es el caso colombiano, es difícil construir una real democracia. El Estado debe intervenir para mitigar las urgentes necesidades de salud y alimentación. Quienes detentan el poder actúan como si los subsidios fueran un favor de los gobernantes de turno, otorgados con recursos propios y no por los impuestos. Así el equilibrado juego electoral es casi imposible; los partidos que no pertenecen al Gobierno se enfrentan a una forma “legítima” de compra de votos. La reelección directa o en cuerpo ajeno tiene las mejores armas para perpetuarse en el poder.
Uno de los autogoles de Mockus, su propuesta, sin matices, de aumentar los impuestos, en teoría afectaba negativamente la intención de voto en los estratos que lo pagan, pero favorablemente en los bajos, que con una buena pedagogía política comprenden que un Estado más solvente a través del sistema de gasto público puede redistribuir el ingreso. La realidad contradijo esta teoría políticamente correcta.
El análisis de los resultados en las localidades de Bogotá permite concluir la utilización de los subsidios como argumento electoral. Es bueno recordar cómo en pasados consejos comunales miembros del Ejecutivo, en vivo y en directo, entregaban cheques a los beneficiarios.
En Bogotá Santos superó a Mockus en un 46%, 1’134.000 contra 774.000. En ciudad Bolívar los votos de Santos superan 3,9 veces los de Mockus. Un teórico político hubiera predicho lo contrario. Pensaría que dada la cercanía de esta localidad con Soacha, una de las más afectadas por los asesinatos de jóvenes a manos de la Fuerza Pública, el ex Ministro de Defensa tendría menor aceptación. En Usme, Santos triplica a Mockus; en Tunjuelito y San Cristóbal, lo duplica.
En Chapinero, que incluye El Chicó, Mockus le ganó a Santos. En Usaquén Santos sólo aventajó a Mockus en un 14%. El resultado en Corferias, donde votan quienes no inscribieron la cédula, y los primivotantes, que se suponían lo harían masivamente por el Partido Verde, registra un casi empate entre la U y el Partido Verde, 58.871 votos contra 58.024.
Una lección es reconocer que se requieren más análisis de campo y de pronto menos encuestas para comprender las realidades sociopolíticas.
*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano.