Golpe a los pilos pobres

Armando Montenegro
07 de octubre de 2018 – 12:00 a. m.

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La discusión sobre el futuro de Ser Pilo Paga (SPP) se ha presentado, en forma equivocada, como una disputa entre la universidad privada y la pública. Se trata, en realidad, de un asunto de equidad y movilidad social. Se trata de decidir si se sigue favoreciendo o no a miles de jóvenes de los estratos 1 y 2, quienes, antes de SPP, no tenían acceso a estudios universitarios de calidad.

Si se mata SPP y se traslada la plata que hoy lo alimenta a las universidades públicas, sólo una pequeña fracción de esos recursos llegaría a los jóvenes pobres que hoy se benefician de SPP. Una parte significativa se dirigiría a cubrir el déficit de las universidades públicas, algunas de precaria calidad (esos déficits deberían atenderse, de todas formas, sin matar a SPP).

Los beneficiarios de SPP escogen, de acuerdo con sus preferencias, las entidades educativas de alta calidad. Los estudios muestran que sus beneficiarios no dejaron de asistir a las universidades públicas; sin SPP nunca habrían tenido la oportunidad de estudiar en una institución de alta calidad. Por otra parte, no hay nada que impida que esos estudiantes, si ellos lo quisieran, optaran por universidades públicas, salvo las de mala calidad (que sí recibirían los recursos de un eventual traslado de recursos de Ser Pilo Paga a las universidades públicas). Un número importante de SPP decide matricularse en universidades como la Nacional, la de Antioquia o la UIS.

Con algunas políticas razonables, las buenas universidades públicas, como la Universidad Nacional, podrían atraer a un número mucho más elevado de estudiantes de SPP. Podrían, por ejemplo: (i) eliminar el costoso e innecesario examen de admisión y adoptar, como la gran mayoría de universidades, las pruebas Saber como criterio de selección; (ii) reducir la duración de las carreras a cuatro años, al igual que las buenas universidades de Colombia y el resto del mundo (¿cómo puede ser atractivo para un muchacho pobre saber que su carrera va a tener una duración innecesaria?).

La mayoría de los pilos de los estratos 1 y 2 escogen la Universidad de los Andes y otras escuelas privadas por razones como: (i) sus carreras son más cortas, con igual o superior calidad que muchas de las públicas; (ii) el examen de admisión de esas universidades privadas no implica ni costos adicionales ni trámites innecesarios; (iii) saben que sus posibilidades laborales serán mejores con títulos de muchas de las universidades privadas.

Como han señalado varios expertos, el programa SPP debería mantenerse con algunos cambios importantes: (i) los beneficiarios deberían retribuir a la sociedad durante su vida laboral los subsidios recibidos como estudiantes (lo mismo deberían hacer los graduados de las universidades públicas); (ii) debe existir un tope al valor de las matrículas que el Estado reconoce a las universidades privadas y públicas por SPP; (iii) en lugar de tratar de matar el programa, las universidades públicas deberían tomar medidas radicales para hacer más atractivos y modernos sus programas académicos.

Si se elimina SPP se cerraría una importante ruta de movilidad social en Colombia. Así se atendería la presión de algunos políticos, ciertas universidades y sus sindicatos, pero se les haría un gran daño a miles de jóvenes pobres y se perpetuaría una de las causas de la desigualdad social y económica.

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