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Los grandes perdedores de las elecciones

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EN LAS ELECCIONES DEL PASADO domingo hubo grandes ganadores, pero también grandes perdedores.

Entre los primeros, sobresalen Juan Manuel Santos y la Registraduría Nacional, que recuperó la confianza después de los aún no totalmente dilucidados problemas que se presentaron en los comicios de marzo.

Y entre los segundos, los partidos políticos y la oposición llevan la delantera. Esto es particularmente preocupante, porque son dos de los elementos centrales de la democracia, sin los cuales ésta se ve seriamente limitada en su ejercicio y sus alcances. 

La oposición quedó reducida a su mínima expresión ante la arrolladora maquinaria uribista, la gran triunfadora de los comicios. Contrario a lo que se les quiere hacer creer a los colombianos, el unanimismo  —muy diferente a los acuerdos de unidad nacional— no contribuye a la gobernabilidad. Esta se construye a partir de acuerdos programáticos, que distan mucho de los que pomposamente han anunciado varios dirigentes en las últimas 48 horas.

En cuanto a los partidos políticos, el Liberal, después de ocupar el tercer lugar en las elecciones parlamentarias de marzo y de lograr dieciocho curules en el Senado, pasó a obtener cerca de quinientos mil votos, que lo ubican en el sexto lugar en la contienda presidencial.  El Partido Conservador, el segundo en votos en los comicios para Congreso, ocupó el quinto lugar en las presidenciales. Por su parte, el Polo Democrático Alternativo, a pesar de que su candidato presidencial obtuvo una votación cercana al 10%, muy superior a las expectativas, tendrá una representación parlamentaria reducida y no contará con varios de sus mejores congresistas. Y el candidato de Cambio Radical tuvo un muy buen desempeño el pasado domingo, pero también perdió a varios parlamentarios en los últimos meses a manos del uribismo, lo que no es un problema menor a la hora de incidir en la política nacional. 

El Partido Verde aún está en proceso de maduración y por ello es prematuro afirmar si se debilitó o no.  A pesar de que Antanas Mockus fue superado por algo más de tres millones de votos por su inmediato rival, Juan Manuel Santos, en apenas dos meses prácticamente duplicó su votación, lo cual puede ser un buen augurio.   Sin embargo, enfrenta el gran reto de consolidar su proyecto, tanto organizativa como programáticamente, y de enfrentar, con una representación absolutamente minoritaria en el nuevo Congreso, a una coalición de gobierno arrolladora.

El Partido de la U, aparentemente, salió fortalecido. No obstante, no va a ser fácil mantener su unidad e identidad y responder a los múltiples intereses y exigencias de los diferentes sectores políticos y tránsfugas variopintos que han adherido a su candidato, algunos oficialmente y otros de manera menos abierta. Si bien ya no estarán las Colombias Vivas y Democráticas, estarán los pines mimetizados, conservadores, liberales, miembros de Cambio Radical y otros cuantos “independientes”. 

Por último, el país perdió una gran oportunidad, ojalá sólo transitoriamente, para que un nuevo y fresco activismo ciudadano que pareció florecer en las semanas previas a las elecciones se tradujera en una ciudadanía dispuesta a apropiarse de la política y de lo público.

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