Muertes injustas

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En verdad es muy preocupante conocer la noticia del aleve asesinato de los tres geólogos de la Universidad de los Andes en Yarumal (Antioquia) cuando realizaban trabajos de investigación minera a favor de la multinacional Continental Gold.

Parece que ya habían recibido amenazas de las disidencias de las Farc que operan en este municipio antioqueño, y la empresa no tomó precauciones tocantes a la seguridad de sus trabajadores. Los directivos de esta empresa minera tendrán que responder por no haber tomado las medidas preventivas necesarias.

Estas bandas criminales que fríamente asesinan a profesionales en cumplimiento de una función laboral merecen que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, ya que para hacerse notorias no tienen escrúpulos en asesinar a trabajadores inocentes, recién egresados de la universidad por la juventud demostrada por los medios de comunicación.

El Gobierno anterior libró una larga lucha para concretar un proceso de paz con las Farc-EP, y la plana mayor de esta organización guerrillera aceptó el diálogo y se concretaron unos acuerdos que este Gobierno debe cumplir y hacer los ajustes, si son necesarios, para consolidar la paz con este grupo insurgente que se sometió a la Constitución Política de Colombia y la ley que rige en nuestro ordenamiento jurídico.

Pero algunos jefes guerrilleros, con parte reducida de la tropa, rechazaron los Acuerdos de Paz y se fueron en disidencia, manteniéndose al margen de la ley y, por ende, convirtiéndose en enemigos del Gobierno legítimamente elegido y constituido.

Estos grupos, al parecer, son los autores intelectuales y materiales de este execrable crimen, por el cual claman el cielo, sus padres y hermanos, los colombianos amantes de la paz y, por supuesto, las autoridades establecidas en todo el territorio nacional.

Grande tarea tienen el gobierno del presidente Iván Duque Márquez y su ministro de Defensa Nacional para combatir de noche y de día a estos criminales desalmados, hasta capturarlos, enjuiciarlos y llevarlos a la cárcel, de donde no deben salir.

Mucha sangre se ha derramado por causa de las bandas criminales que se han venido apoderando de los territorios donde hay oro, esmeraldas y otros metales preciosos que existen en el subsuelo colombiano, recursos que son de todos los colombianos, y el Gobierno Nacional debe velar porque así sea, ajustando en el Congreso de la República las leyes de su exploración, explotación, y beneficiando en primera instancia a los municipios donde existe el yacimiento, para que las autoridades no se aprovechen y el lugar no sea campo de corrupción y violencia desenfrenada.

Luis Castellanos García.

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