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El miedo al virus SARS-CoV-2 no es el mismo este lunes 11 de mayo, tras cinco meses de alarma. La pandemia, que ha causado 283.387 muertes a nivel mundial y por la que se han diagnosticado más de 4 millones de casos, ha llegado al punto en que los países se juegan por volver a la normalidad. Ese es el caso de Francia, España, Estambúl, Bélgica, Grecia o Turquía. Todos aflojaron sus restricciones en cuanto al aislamiento, algunas de esas medidas se habían adelantado en países como Dinamarca o Noruega, con el fin de intentar volver a la normalidad. (Lea: Europa se prepara para el desconfinamiento entre el miedo a un repunte de contagios)
La intención de Bruselas a Estambul, por ejemplo, ha sido retomar el comercio. Por eso miles de ex confinados redescubrieron sus tiendas o sus centros de belleza preferidos a la búsqueda de un delineador de ojos, un libro de filosofía o un arreglo de barba. La desescalada de casos, que impulsó un término para el aislamiento, avanzó también en otros países, entre ellos Bélgica, Grecia o Turquía, donde las filas eran visibles ante la puerta de los comercios considerados hasta ahora como «no esenciales», como las tiendas de ropa.
«Necesito unos ‘jeans’. Montó mucho en bicicleta desde hace dos meses y sólo tengo unos usados», explica Brigitte Szekely, de 61 años, esperando en la entrada de un comercio en la comuna bruselense de Ixelles. En Stockel, en otro barrio de Bruselas, Deborah Aragon se afana en calzar a su hijo de 2 años y medio, quien se quedó sin pares de su talla durante el confinamiento y tuvo que «utilizar los de sus hermanos mayores».Ante la esperada avalancha de consumidores, la calle Neuve, la gran arteria comercial de la capital belga, amaneció con una línea de vallas en el centro para separar el sentido de circulación de los clientes. A menos de un kilómetro, en las acristaladas Galerías Reales, un profesor de francés espera la reapertura de la reputada librería «Tropismes» para adquirir un libro del filósofo Henri Bergson. «Durante el confinamiento, encontré una conferencia de Bergson, en la que describía la Alemania de principios de la guerra como se habla hoy en día de China», explica a la AFP Julien Fang, de 38 años.
«La vida se reanudó»
En Estambul, la agenda del barbero Sadettin Celikcioglu, que reabrió en el barrio de Nisantasi, está llena hasta la noche. «Lo mismo mañana. Somos cuatro barberos y trabajaremos por turnos», explica. «Durante esta crisis, algunos pidieron a sus mujeres que les recortaran la barba, otros compraron una afeitadora. Pero nadie puede ejercer nuestra profesión. Es una de las más difíciles», asegura Sadettin con una sonrisa.
En el mismo barrio, Inci no esperó y, ya en la mañana, acudió sin falta a su peluquería para que la «pongan guapa». «Soy una clienta habitual y tengo confianza en las medidas de higiene que han tomado», subraya. La imagen también está en el centro de las prioridades de Nathalie que, en Bruselas, espera, mascarilla en boca, comprarse un delineador tras «haber dejado el maquillaje durante los dos meses de confinamiento».
Pese a que la «vida se reanudó», en palabras de los aliviados comerciantes de la calle comercial Ermou en el centro de Atenas citados por la televisión pública, la sombra del nuevo coronavirus sigue presente. Ante todos los comercios en Bélgica, los clientes deben guardar una distancia de seguridad de 1,50 metros entre ellos. Solo un único cliente está permitido por cada 10 m2 y por 30 minutos como máximo.
Y los trabajadores del transporte público belga sorprendieron este lunes con una huelga, al estimar insuficientes las medidas de protección, incluso si los usuarios están obligados a portar una mascarilla.
Las personas con máscaras protectoras caminan dentro de un centro comercial el 11 de mayo de 2020 en Ankara, en el primer día de reapertura de tiendas que ha estado cerrado desde el 21 de marzo debido a la pandemia COVID-19. Adem ALTAN / AFP
Regreso a clases
Alumnos, maestros y profesores volvieron este lunes a las aulas en varios países europeos, con la excepción notable de Italia, tras varias semanas de confinamiento por el nuevo coronavirus. Algunos se había adelantado —Dinamarca o Noruega— y este lunes fue el turno de los niños de Holanda, Grecia, Suiza, Croacia y Serbia de volver a la escuela, con un sistema de turnos y edades. (Lea: El 61% de los estudiantes del mundo no terminarán su bachillerato, según estudio)
En Francia, en el primer día de salida del confinamiento, cerca del 86% de las 50.500 escuelas del país tenían previsto abrir este lunes para los profesores y el martes para «más de 1,5 millones de niños» de parvulario y primaria, había anticipado el ministro de la Educación Jean-Michel Blanquer. Pero ante la complejidad sanitaria, muchos alcaldes son reacios a abrir las escuelas, igual que algunos profesores, que apelan al derecho a no trabajar en caso de riesgo para la salud. También muchos padres tienen miedo de devolver a sus hijos a clase.
«El temor sigue ahí pero las ganas de volver a la escuela es lo que prima, es lo que veo en las caras», dijo Maxime Brunant, director de la escuela Foron, en Suiza, donde las escuelas de primaria y secundaria abrieron sus puertas bajo la lluvia. «Sienta bien», dijo una madre holandesa, cuyos tres hijos van a la escuela primaria de Willemspark, en La Haya. «Los niños tenían muchas ganas de volver a la escuela, saltaban de alegría al ver a sus amigos, todos estaban contentos».
«Por suerte, los niños están autorizados a acercarse unos a otros, sin tener que respetar la regla de 1,5 m [de distancia]. Les gusta de verdad, pueden tocarse y jugar sin pensar», agrega la mujer, de unos cuarenta años y profesional de salud. En Holanda solo los niños de parvulario y primaria volvieron a la escuela.
Estudiantes que se niegan a asistir al colegio
«No voy a ir», dijo una griega de 17 años, que este lunes estaba convocada a volver a clase. «La mayoría de alumnos que conozco no irán. Si volviéramos sería solo por un mes, por eso prefiero quedarme en casa y trabajar mis exámenes», dijo a la AFP Anastasia Kyriazis, que vive en Nea Manolada, en el oeste griego. Al contrario, en un liceo del barrio ateniense de Petralona, pequeños grupos de adolescentes se dirigían entusiasmados a sus clases, relató un fotógrafo de la AFP.
En Serbia, las guarderías y parvularios también abren este lunes pero solo para los niños cuyas padres tienen que trabajar. Cerca de un 30% de los niños iban a volver el lunes, según Olivera Zubic, directora de un establecimiento privado en Belgrado. Sin embargo tienen que presentar un certificado médico demostrando que están bien de salud y un justificativo de la empresa indicando que los padres no pueden trabajar desde casa.
«Hemos hecho todos los preparativos, los padres vendrán en horarios fijos determinados previamente. Una pareja tras de otra. Serán acogidos por una enfermera que medirá su temperatura y la del niño», dijo a la AFP Olivera Zubic. En Croacia, la vuelta a las escuelas primarias también es opcional y está reservada a los padres que tienen que ir a trabajar.
«El primer sondeo muestra que de 301 alumnos inscritos, solo 93 volverán y creemos que esa cifra continuará bajando», dijo Josip Petrovic, director de la escuela primaria Trnsko de Zagreb. Los pupitres y las sillas fueran separadas entre 1,5 y 2 metros y se repiten a los niños las consignas de seguridad. Los establecimientos escolares fueron desinfectados y las clases están limitadas a un máximo de entre diez y quince alumnos para respetar las reglas de distanciamiento.