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El voto decisivo de los tres perdedores

Confirmando los pronósticos de las encuestas, Colombia necesitará una segunda vuelta para definir al próximo presidente.

En segunda vuelta será fundamental la estrategia para conseguir el voto de quienes sufragaron por los perdedores.  / EFE
En segunda vuelta será fundamental la estrategia para conseguir el voto de quienes sufragaron por los perdedores. / EFE

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La noticia más importante es la abstención, cercana al 60%, la cual se puede comparar con la cifra de la primera vuelta de 2010, cuando fue del 50,7% o con la segunda vuelta de esa misma elección, cuando alcanzó el 55%.

Este bajo nivel de participación puede explicarse por la inminencia de una segunda vuelta la cual los ciudadanos pueden considerar como verdaderamente decisiva, aunque no se debe descartar que la falta de argumentos y la saturación judicial en que cayó la campaña tengan relación con lo ocurrido.

Al cierre de esta edición, el voto en blanco era del orden del 6%, fue alto si se compara con el 1,5% de la primera vuelta de 2010 o el 3,4% de la segunda, pero no alcanzó las cifras exorbitantes que en algún momento pronosticaron las encuestas.

Acerca del comportamiento de candidatos y partidos, vale decir que el uribismo refrendó su votación parlamentaria, pero Zuluaga no alcanzó los niveles más bajos de Uribe en 2002 y 2006. Mejor dicho: Zuluaga no ha sido Uribe, hasta ahora. Clara López superó las votaciones y expectativas de su propio partido y Enrique Peñalosa no alcanzó la dimensión nacional que alguna vez le dieron las encuestas. Marta Lucía Ramírez alcanzó una votación muy parecida a la conservadora en las parlamentarias y no pudo trascender a otras colectividades.

El presidente Juan Manuel Santos, por su parte, perdió, con relación a la primera vuelta de 2006, casi el 50% de los votos totales, en lo que se puede considerar su verdadero corte de cuentas con el uribismo. La votación regional también confirmó las expectativas en la mayoría de los casos: Santos ganó en la Costa y en el suroccidente, mientras la votación de Zuluaga se concentró en el centro del país.

Llama la atención la relativamente baja votación de Santos en Bogotá, así como las cifras conseguidas por Zuluaga y la candidata Clara López, lo que hace pensar que el históricamente voto de centro izquierda en la capital no atendió el llamado de los progresistas para respaldar al presidente Santos.

Las perspectivas de Santos y Zuluaga en la segunda vuelta están relacionadas con el devenir de la campaña en estas tres semanas, en la que será fundamental la inclinación, en una u otra dirección, de los candidatos que resultaron perdedores. Se trata, sin embargo, de una nueva elección en que Santos y Zuluaga arrancan de cero y resulta complejo elaborar pronósticos.

En una votación polarizada puede suponerse que tendrá un alto valor la manera como se perciba el proceso de paz y la capacidad de los candidatos para superar la falta de propuestas e ideas que se observaron en la primera vuelta. También será decisivo el voto regional y la capacidad de movilizar el electorado en Bogotá que sigue votando por debajo del promedio nacional.

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