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Colombia necesita y sueña con un gran cambio. Un cambio para crecer, proyectarse y consolidar su desarrollo. Un cambio que promueva la inclusión, la equidad y la histórica y soñada paz. Un cambio que conquiste el desarrollo económico con pleno empleo y oportunidades para todos y todas. Un cambio que conquiste la justicia social, que garantice el acceso universal y oportuno a servicios de salud de alta calidad, educación gratuita y de calidad en todos los niveles hasta el universitario. Un cambio que enfrente y transforme los problemas estructurales del campo y coseche prosperidad, bienestar y felicidad. Un cambio que propicie la reindustrialización del país.
En mi recorrido por Colombia he percibido una gran ansiedad y voluntad de cambio en todos los estamentos sociales. Llegó la hora de las decisiones y tenemos la gran oportunidad de dar un viraje histórico hacia una Colombia mejor para todos. Necesitamos cambiar este modelo económico y político por uno más justo y equitativo, por una forma de gobierno que respete el pensamiento y la realidad nacional, y no solamente las consabidas fórmulas importadas, sin beneficio de inventario.
Llegó la hora de la esperanza y de vencer el miedo
Nuestra propuesta de cambio, como lo fue el gobierno que dirigí durante seis meses en la Alcaldía de Bogotá, será serena, democrática, respetuosa de la Constitución y la ley, y de sus procedimientos, fundado en el diálogo y la búsqueda de consensos con todos. Nuestro estilo de gobierno no es una promesa. Nuestro estilo de gobierno es la convicción de colocar los intereses y las necesidades de nuestra gente y de nuestro país por encima de todo. Puede examinarse en mi ejercicio de cara a la ciudadanía cuando me correspondió recuperar la administración de Bogotá de la peor crisis de su historia entregando cuentas claras, proyectos en curso y realizaciones palpables que todavía hoy son fuente de beneficios para los ciudadanos de la capital que me honraron con un alto nivel de favorabilidad al terminar mi mandato.
Nuestra propuesta de cambio tiene un compromiso con la paz y la seguridad ciudadana, y buscará garantizar a todos y todas una vida libre de miedo y de carencias. En este momento los mezquinos intereses de grupo están promoviendo una guerra sucia en el proceso electoral. Quienes hacen la guerra sucia no están en condiciones de garantizar la paz social y tampoco merecen gobernar nuestro país.
Solamente hay una forma de promover un gobierno que garantice la paz sostenible con progreso. Esta forma es nuestro partido, un partido que está representado por todos los colombianos y colombianas que quieren una Colombia por un buen camino de verdad. Por ello puede afirmar que mi partido también es el suyo, el partido de su familia y de todos y todas, porque nuestro partido es Colombia.
Solamente su voto puede garantizar el cambio que siempre soñamos
Llegó la hora de hace valer su voto, los invito a darme confianza el próximo 25 de mayo. Solamente usted puede garantizar los cambios que el país necesita y los cambios que siempre soñamos. Mi compromiso de vida es que Colombia haga un gran cambio, orientar a Colombia por un buen camino…