
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las tecnologías están transformando la manera en que nos movemos en la ciudad. Cientos de ideas surgen cada día desde las universidades y jóvenes profesionales. Muchas de ellas terminan en exitosos emprendimientos. Así por ejemplo, existen APP´s para facilitar el uso de carro compartido entre compañeros de oficina o de universidad; gracias a sistemas como Zipcar en California o proyectos como autolib en París, el carro se ve no como un bien sino como un servicio y los hogares ahorran dinero en estacionamiento, impuestos y demás, aunque siguen disponiendo de un vehículo cuando realmente lo requieren.
Además, en las grandes ciudades se está desarrollando información integral sobre la disponibilidad de bicicletas públicas, servicio de transporte público, taxis y servicios de limusinas.
Los sistemas de comunicación actuales permiten uno de los sueños de los ingenieros de transporte: que los usuarios conozcan todas las alternativas cada vez que toman su decisión de viaje y que elijan la más eficiente.
Esta unión entre las tecnologías y la movilidad está cambiando radicalmente el negocio del transporte urbano y claramente afecta algunas prácticas obsoletas. Así por ejemplo, se esperaría que los radioteléfonos ya no existan en un par de años, como ha sucedido por ejemplo con las entrañables tiendas de discos y que tomar el taxi en la calle sea cada vez menos frecuente. ¿Cuántos servicios diariamente se definen por las APP´s que hay en el mercado? Es apenas natural que muchos taxis vayan a buscar a un cliente de APP y no puedan recoger al obsoleto que espera en la calle con el brazo levantado, como tampoco lo transportará un bus del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá si no tiene tarjeta.
Así que UBER plantea nuevos desafíos que requieren ser estudiados. Desde el punto de vista del negocio de taxis blancos, UBER dice que solo facilita la interacción entre éstos y los clientes. Adicionalmente, se cerciora de que el vehículo ofrecido sea legal e idóneo. El problema es si los taxis blancos tienen derecho a prestar un servicio individual y no corporativo. En Colombia con la normatividad vigente la respuesta es no. ¿Deberían poder hacerlo?
El nuevo desafío que UBER pone a las ciudades es la invitación a cualquier persona que tiene un vehículo para que transporte a personas desconocidas. Es de manera similar lo que hacen diferentes portales a nivel mundial en donde usted puede compartir su sofá, habitación de huéspedes o apartamento con algún forastero desconocido, a cambio de un pago.
¿Es conveniente, segura y eficiente la opción que propone UBER? ¿Los ciudadanos podemos eliminar reguladores, empresas tradicionales y entendernos entre nosotros? ¿Los taxistas de Londres, París o Bogotá no son acaso especialistas en la ciudad, profesionales idóneos?
Estas preguntas muestran que el tema de UBER no puede ser simplemente una reacción pasional hacia las falencias que presentan los taxis en las ciudades. Los desafíos que tenemos que resolver son más profundos, están ligados a la libertad de emprendimiento, la confianza y responsabilidad entre ciudadanos, en un mundo que logra hacer realidad las ideas innovadoras cada vez más rápido.
*Juan Pablo Bocarejo, PhD en transporte
@Bocarejo_JP