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EXCEPTO QUE LA MAREA VERDE SE desborde y, como dice Antanas, el país se ahorrara el valor de unos cuantos colegios bien dotados, habrá segunda vuelta.
El desinfle de Noemí es progresivo y, a pesar de los buenos programas y del desempeño en los debates, Vargas Lleras, Pardo y Petro quizá no crecerán más allá de los promedios de las encuestas de abril. El Polo y el Partido Liberal están obligados a participar en las elecciones de primera vuelta. La claudicación temprana es posible en los casos de Noemí y de Vargas Lleras. De este último, antes o después, es claro que el norte es Santos.
Noemí ha dado indicios de coqueteos con Mockus. Aunque contradictorios (afirmó que Antanas le copió sus ideas y también que siente gran afinidad con éste), sus mensajes parecieran explorar una eventual alianza con los verdes. ¿Convendría ella al PV?
Si bien Antanas fue fórmula vicepresidencial de Noemí en el proyecto independiente Opción Vida de 1998, que alcanzó cerca de tres millones de votos, las cosas son hoy diferentes. Entonces, los equipos de Noemí, Lleras de la Fuente y Mockus, así como políticos como Navarro Wolf y la líder indígena embera chamí Eulalia Yagarí, conformaron un proyecto que rivalizó con los partidos Liberal y Conservador.
Hoy Noemí es la candidata del Partido Conservador, parte de cuyos congresistas ya se han deslizado hacia la U, en tanto que se espera más avalanchas en estos días de invierno. (“Si seguimos enfrentados, el ganador nos va a dejar verdes”, dijo el senador Pedraza en reciente reunión convocada para contener la migración hacia la U).
Los protagonistas de la marea verde son, en su mayoría, jóvenes. Al escribir la anterior columna, hace dos semanas, había 170 mil fans en la cuenta del PV en Facebook. Hoy la cifra se acerca a 400 mil. Lejos de ser indiferentes a la política, le están apostando a un proyecto coherente y sin fundamentalismos, que es el representado por Mockus, Fajardo, Peñalosa y Lucho. No son ubicables en un segmento específico del espectro político. Están hastiados de ‘chuzadas’, falsos positivos, estigmatizaciones y polarización. Repudian, por igual, los grupos armados de cualquier lado, sean Farc o los descendientes de los paramilitares, así como la narcopolítica. Olfatean de inmediato lo que algunos llaman el “transfuguismo”, es decir, los repentinos cambios, por conveniencia, de la camiseta.
En este momento sería un grave error del Partido Verde, con el respeto que Noemí y el partido que representa merecen, que Mockus y su equipo acepten una alianza. Nunca comparable con la realizada entre Mockus y Fajardo, dos independientes enamorados de la ciencia y la tecnología, excelentes alcaldes, sería castigada por los jóvenes verdes con el lema de “más de lo mismo”.
En el juego democrático los líderes, aunque pierdan, deben dar libertad a sus simpatizantes, entendiendo que los votos no son endosables ni objeto de transacción, sino la expresión del ejercicio del derecho ciudadano. Como dice Mockus, hay que votar a conciencia.