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El medio The Sunday Times contó que tuvo acceso a documentos filtrados que probarían un intento de soborno ocurrido a tan solo tres semanas de que la FIFA eligiera la sede para el Mundial del 2022.
Según el Times, ejecutivos de la cadena Al Jazeera, propiedad de Sheikh Hamad bin Khalifa al Thani, emir de Catar y quien lideró la nominación de su país para ser sede del Mundial, firmaron un contrato en secreto. El pacto incluye US$100 millones como “tasa de éxito”, que serían consignados a una cuenta que la FIFA designara en caso de que, en efecto, Catar se quedara con el Mundial.
Además, el Times cuenta que vio pruebas de que, tres años después, le ofrecieron a la FIFA otro pago de US$480 millones.
Como se sabe, Catar en efecto se quedó con la sede del próximo Mundial, para el cual las eliminatorias arrancarán muy pronto.
Desde el principio, su designación como sede estuvo enrarecida por la controversia. Por las elevadas temperaturas del país, la FIFA aprobó que el Mundial se juegue en invierno, a diferencia de la mitad de año, como ha sido tradición. Más preocupante aún, la construcción de los estadios en el país ha estado enmarcada en denuncias de abuso de mano de obra migrante que es explotada con horarios de trabajo inhumanos y muy baja remuneración. Nada de eso, no obstante, logró detener el Mundial.
La nueva información de los sospechosos pagos recuerdan que, cuando se eligió la sede para el 2022, en la dirigencia de la FIFA estaban todavía personas que luego fueron procesadas por actos de corrupción. Entre ellas, no sobra recordar, se encontraba el expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol Luis Bedoya, quien confesó haber recibido sobornos con fines distintos a los que venimos discutiendo.
La FIFA contestó que va a investigar y que deja a disposición de las autoridades toda la información que se requiera. No se esperaba menos.
Sin embargo, no deja de ser angustiante que los escándalos de corrupción continúen apareciendo en el ente rector del fútbol mundial. También es inevitable pensar en lo que está ocurriendo en Colombia.
Una de las denuncias hechas por las jugadoras son las nóminas paralelas, donde les tocaba pagarle al técnico por debajo de cuerda para que las siguiera convocando. También han evidenciado la existencia de un aparato directivo que las silencia y crea incentivos para que guarden silencio ante los atropellos que han sufrido. Lo peor es que parece que nada va a ocurrir para atender sus reclamos.
¿Por qué se presentan estos casos en el fútbol? ¿No hay manera de romper la impunidad?