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Alguna vez un jugador de estilo lírico y bohemio, Miguel Juan Zazzini, respondió a una pregunta sencilla sobre el valor que él le daba a un gol. “Para mí, el gol es la interrupción del partido”.
Y por lo visto en el partido entre Medellín y Once Caldas, el loco Zazzini tenía razón. Los dos equipos se dedicaron a entretenerse con el balón, a prestárselo entre los volantes, buscando alguna salida por los costados, sin que se palpara convicción alguna para buscar el arco de Landázuri y mucho menos el de Bobadilla. Fue una lástima, porque los dos están en Copa Libertadores y era de esperar mucho más en el campo genuinamente futbolístico. Por supuesto que Dayro Moreno y Santoya le hicieron falta a los de Manizales. En cambio, en el DIM, Pardo continúa desperdiciando opciones continuamente. No creo que sea falta de trabajo, sino de fundamentación, lo que resulta peor, habida cuenta del recorrido que ya tuvo en el Huila, Cali y el presente rojo. Sé que el Medellín tiene difícil su avance en la Copa, no tanto el Once. Ambos parecieron cansados, desganados si se quiere y se olvidaron de las porterías.
Vi cómo el juez Sánchez en Cali, siguió la discutida línea arbitral de mostrar tarjetas amarillas porque sí. Antiguamente los jueces pitaban o no penalti y se acabó. Se podían equivocar como los de ahora. Hoy, los árbitros para congraciarse con el público, si no es penalti y un delantero cae en el área, lo sancionan con amarilla, ignorando que los choques son frecuentes en ese sector del campo y generalmente alguien cae. De paso, cuantas más tarjetas se muestren por parte del juez, parece aseguran más su nombramiento enseguida, puesto que representan un buen ingreso económico a las arcas de la Dimayor, que continúa sin ningún plan de revertir ese billete en educación de los mismos jugadores o mejorar salarialmente a los árbitros.
A Sánchez le faltaron dos tarjetas. Una a Martínez por un codazo y otra a Domínguez, ambos del Cali. América sigue en el fondo de sus penurias y lo único rescatable fue ver la celebración de Sergio Galván, quien dio alcance por fin a Valenciano, quedando los dos como los históricos de la red, con 217 goles. Claro que Galván tiene la oportunidad, con un gol más, de quedar en solitario.
Santa Fe ya puede hacer cuentas sencillas. Dispone de seis puntos para jugar y ganar en casa, y con otros por fuera, pasaría a finales. Es justo reconocer que Basílico finalmente parece haber encontrado la alineación rendidora, manteniendo dudas claras sobre la pareja de delanteros ideal. No juega en este momento nadie para el espectáculo en Colombia y eso lo sabemos con claridad. Para ver juego vistoso, práctico, bonito es preciso ver y/o grabar los partidos de la Liga de Campeones o la Liga inglesa y un clásico Barcelona-Real. En Colombia tenemos claridad sobre cómo y con quién jugamos. Nuestros equipos no disponen de tiempo para armarse, porque siguiendo los pasos de Paraguay, Uruguay, Argentina y el mismo Chile, jugador que surge con condiciones de inmediato viaja al exterior.