Corrupción en la agenda

Felipe Zuleta Lleras
02 de septiembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Cuando el gobierno de presidente expresidente Santos logró el Acuerdo con las Farc, los colombianos empezamos a mirar otros asuntos que nos han afectado por años. El más sensible de estos es la corrupción. Si bien ese tema siempre estaba presente en la cotidianidad, lo cierto es que nuestra atención se centraba en los muertos, las bombas, las masacres, los secuestros, entre otros.

Desde que la FARC es partido político los colombianos empezamos a mirar más el tema de los corruptos. Empezamos, finalmente, a entender que este flagelo es más perjudicial para el país que la misma guerra. Es obvio, y lo he dicho en varias oportunidades, que el ladrón le hace más daño al Estado que la misma guerrilla, porque lo ataca desde adentro, desde su posición de funcionario. A esta altura no se sabe realmente cuál es el monto de lo que nos han robado. El contralor saliente, Edgardo Maya, quien hizo excelente labor, ha hablado de $50 billones y un estudio de la Universidad Externado de Colombia habla de $9 billones. Ambas cifras, con todo, son angustiosas.

Igual un solo peso que se roben es mucho, porque además lo hacen en asuntos como la alimentación de los niños, la salud, los medicamentos, la infraestructura, los hospitales, entre otros.

Los 11 millones y medio de votos logrados en la consulta hace una semana son una clara protesta en contra del establecimiento y un mensaje inequívoco a los corruptos. Por eso celebro que el presidente Iván Duque haya leído eso correctamente y que hubiera convocado a todas las fuerzas políticas del país para sacar adelante las normas en contra de la corrupción. Hace muchos años los colombianos no teníamos como nación un propósito común. Y este es realmente vital para la pervivencia del Estado de derecho.

La corrupción ha debilitado gravemente las bases de nuestra democracia. Ha empobrecido al país y se ha encarnado entre nosotros. El afán por el enriquecimiento rápido ha impregnado a los colombianos, en una gran mayoría. El todo vale se popularizó y extendió a todos los rincones del país. La corrupción nos sale muy cara a los colombianos. No solo por lo que se roban, sino porque quienes tienen plata mal habida pagan lo que les pidan.

Quedamos los colombianos a la espera de lo que hagan los congresistas, aun cuando confieso que soy escéptico, no sobre la aprobación de la normas, porque podemos tenerlas por cientos, pero, mientras la justicia no funcione debidamente, no podremos con efectividad acabar con los corruptos. Ya en el pasado se han endurecido las penas y la corrupción se ha incrementado.

Notícula. No ha empezado a ejercer el nuevo contralor general, doctor Carlos Felipe Córdoba, y ya algunos congresistas de la oposición, en consonancia con algunos periodistas, empezaron a dispararle porque Córdoba tiene una finca en su ciudad Pereira, de donde es oriundo. ¿Acaso creen que el contralor, quien ha ejercido con honestidad varios cargos públicos, no tiene sus cuentas ajustadas a la ley? Cojan oficio.

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