Falleció el poeta nadaísta Elmo Valencia

«El Monje Loco”, uno de los fundadores del movimiento nadaísta, falleció este mediodía con 91 años en el ancianato San Miguel, al sur de Cali, en donde pasó sus últimos meses de vida. A continuación tres poemas para recordarlo.

12 de septiembre de 2017 – 04:01 p. m.
Elmo Valencia, uno de los fundadores del nadaísmo. /Archivo familiar
Elmo Valencia, uno de los fundadores del nadaísmo. /Archivo familiar

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Amémonos

Amémonos al pie de la letra de una canción de Los Beatles. Al pie de un verso surrealista, de un volcán echando chispas. O de un reloj despertador porque el polvo del amor tiene un sueño profundo.   Amémonos bajo la lluvia para ver en el agua los gestos que harán nuestros rostros cuando lleguen los besos y el orgasmo. Delante del lago de los sueños donde vive tranquilo un cocodrilo de plata para hablar con él y decirle que nunca dejaremos de amarnos. O detrás de una estatua cagada por miles de pájaros. Nos traerá buena suerte.   Amémonos como Digo Rivera amó a Frida Khalo y Neruda a su canción desesperada. Desesperados estamos todos porque no sabemos hacia donde nos lleva este barco ebrio de Rimbaud. Amémonos lejos del mundanal ruido o cerca del aeropuerto para oír el rugir de los motores de los aviones cuando estemos unidos con los cuerpos ardiendo. Enfin, amémonos hoy jueves porque mañana lunes es imposible.       Los senos de la Mona Lisa   Se abrió la chaqueta Mona Lisa para mostrarme sus senos desnudos. Fue París, en el Louvre, febrero del 65. Nieve en las calles y en los parques.   Venía yo de La Habana de conocer la revolución. Al verme, frente a ella, solo, se abrió la chaqueta para que supiera que sus senos y la revolución cubana tienen un mismo origen: el derecho a la vida.   Yo ya había acariciado los senos de la revolución, erectos como dos fusiles. Ahora sólo faltaba, para sentirme poeta en toda la plenitud de la palabra acariciar los pechos de la bella Mona Lisa que con tanto deseo me ofrecía.   Así que, aquel febrero del 65, en el Louvre, sin que nadie nos viera, me acerqué a ellos, y los tuve en mi boca.     Poema para aumentar el poder de la libido   Hagamos el amor frente al espejo donde la belleza se mira los senos. El espejo no dirá nada. La Belleza, menos.   O hagámoslo frente a un cuadro de Goya, me gustaría La Maja Desnuda, por el brillo de su vello púbico. Goya no dirá nada. La Maja, menos.    Te imaginas nosotros haciendo el amor frente a ese lienzo que en el mercado tiene un valor de millones de dólares según lo mercaderes del arte? Se me paran los pelos de punta de solo pensarlo.   Si un gato nos mira, hagámoslo. Me gustaría que fuera elgato que Cleopatra guardaba entre sus muslos. Los gatos, tan tiernos, sobre todo el gato de Cleopatra.   Hagámoslo frente al Ovni en que los marcianos vinieron alatierra para presenciar la resurrección de Cristo. El Ovni no dirá nada. Los marcianos, menos.   Hagámoslo frente a cualquier cosa: un televisor encendido, un fetiche, una concha marina, un buque de guerra, un canario, un escaparate, un fusil, un coche deportivo, o una araña peluda.   Menos frente al volcán Vesubio. Como en los tiempos de Pompeya, un río de lava podría nuevamente   cubrir nuestros cuerpos desnudos.

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