¿Cómo llegamos a este punto?

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En la temporada de lluvias de 2014 el presidente Santos anunció un aumento en las tarifas de electricidad para la región del Caribe motivando a las comunidades de Barranquilla a movilizarse (en ese mismo año, la región tuvo las tarifas más altas de agua y electricidad en el país). Para los residentes del sector suroccidente, las costosas facturas se superponen con los frecuentes eventos de inundación repentina y los deficientes servicios de agua y electricidad. “Los apagones y los cortes de agua son un problema histórico en nuestro sector”, dijo Remedios, una de las participantes en una de las protestas. “Estamos haciendo una protesta pacífica buscando una solución real, tres veces a la semana sufrimos apagones, los niños no duermen debido al calor, ¿cómo van a rendir en la escuela de esta manera?”.

Con tal de no concertar una inversión importante y un proyecto de desarrollo a largo plazo, el Estado ha dejado que Electricaribe haga lo que quiera. En las últimas décadas la empresa implementó cuatro estrategias. La primera, de “educación”. La empresa, a través de sus planes de responsabilidad social corporativa, empleó trabajadores sociales que impartieron talleres sobre la importancia del pago puntual de las facturas. La segunda estrategia consistió en incluir a las comunidades en planes de pago con intereses. Como aproximadamente el 30 % de los hogares están atrasados con sus facturas, la empresa da la oportunidad de ingresar a planes de pago de la deuda. La tercera estrategia fue contra la llamada “cultura del robo” e incluye el monitoreo y reemplazo de medidores y el cobro de multas.

Existió una cuarta estrategia para garantizar la recuperación de costos: Electricaribe presionó al Gobierno para que flexibilizara ciertas regulaciones y programas a fin de mejorar sus condiciones comerciales. Según un informe del defensor del Pueblo, durante un revés financiero en 2002, Gas Natural Fenosa y Aguas de Barcelona amenazaron con vender sus acciones y demandar al Estado colombiano. Las empresas argumentaron que no les era posible ejercer el principio de la libre competencia, ya que no podían “elegir los sitios y las condiciones que harían su negocio más rentable y productivo”. En 2003 el Congreso Nacional creó un subsidio especial llamado Fondo de Energía Social (FOES) para cubrir parte del costo de la energía consumida en barrios “subnormales” y posteriormente Electricaribe creó la empresa Energía Social para vender electricidad en esos mismos barrios.

“No existe una cultura de no pago; simplemente nos negamos a pagar facturas cada vez mayores por un servicio que se presta en malas condiciones. Como vecindario, nos negamos a pagar. Ya tenemos muchas deudas con Electricaribe, la mía, por ejemplo, es más de seis millones”, me explica Roberto en el suroccidente barranquillero. Según Carmela, sus preocupaciones son peores, ya que recibió una carta informándole sobre un proceso de fraude en su contra y una multa pendiente de un millón de pesos: “En otros servicios, como teléfono, internet o gas, recibimos facturas entre $35.000 y $80.000 y los pagamos a tiempo”. Leidy, trabajadora doméstica y vendedora de productos de belleza, menciona que ella también acumuló deudas debido a un proceso de fraude. Pedro, quien recientemente ingresó a un plan de pago, se pregunta: “¿a dónde van todos los subsidios?”. Cristo, dueño de una tienda de barrio, afirma que su tienda, “un refrigerador único con capacidad para 500 botellas, otro congelador pequeño para hielo, bolis y un estante para exhibir otros productos” es la única fuente de ingresos para su familia. Ahora debe alrededor de $14 millones en cuentas acumuladas, afirma, mientras me muestra la factura. También explica cómo comenzó a recibir facturas muy caras cuando los servicios públicos decidieron que, pese al tamaño y precariedad de la tienda, esta debía considerarse como parte del sector comercial, que está sujeto a aranceles más altos. Ha firmado planes de reembolso a dos años para pagar las deudas en cuotas mensuales, pero confiesa que siente que deberá dinero a Electricaribe “para siempre”.

El viernes de esta semana usuarios del suroccidente de Barranquilla denunciaron un nuevo incremento en sus facturas.

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