
Gula
Digamos adiós a los excesos y no bajemos la guardia ante esos antojos o ‘pecaditos’ que además de agregar unos kilitos de más a nuestro cuerpo, intoxican el organismo y por ende la piel. Apártate cada vez que puedas de fritos, salsas, bebidas alcohólicas, alimentos procesados y con alto contenido de colorantes y no abuses de la sal y el azúcar; estos productos consumidos en grandes cantidades pueden provocar acné, inflamaciones, arrugas y manchas en la piel.
Yudy Pinzón, dermatóloga de POND’S sugiere un gran consumo de agua y alimentos ricos en vitaminas A, C, B3 y E para mantener una piel sana, luminosa y bella “Debemos incluir en nuestra dieta el consumo de alimentos que contengan omega-3 como los pescados de agua fría (trucha, sardinas, atún y salmón) por su función antiinflamatoria. También alimentos ricos en antioxidantes como el chocolate, la cúrcuma, el agua de coco y el aguacate, por sus propiedades regenerativas”.
Soberbia
Aunque la genética haya sido benévola contigo no tienes que confiarte. Cuidar de tu piel es fundamental. Limpiar, humectar y proteger la piel de los rayos del sol debe ser una rutina obligatoria en nuestro día a día.
Avaricia
Son miles los productos en el mercado que prometen hacer milagros con tu piel y las mujeres solemos perder la cabeza e incurrimos en gastos que además de ser innecesarios, pueden afectar nuestra piel. A la hora de comprar este tipo de productos ten en cuenta:
-No todos los productos son adecuados para todo tipo de piel.
-Al hacer cambios en los productos faciales, procura hacerlos de manera pausada para evitar alergias, irritaciones y manchas. Antes de hacer el cambio definitivo, alterna los nuevos productos con los que solías usar, para que tu cuerpo se acostumbre a los nuevos ingredientes.
-La piel del rostro tiene su propio nivel de PH. Por eso, debes procurar que los productos que te apliques sean coherentes entre sí con ese nivel de ácido. Así permitirás a tu piel recibir el mismo alimento y evitar arrugas.
Envidia
Entre mujeres solemos envidiar una piel bonita, un cabello radiante y controlado, una figura estilizada y hasta la ropa de nuestras propias amigas. Por otro lado, si somos nosotras las afortunadas de estos atributos, solemos ocultar nuestros secretos y tips. ¡A esto se le llama envidia!
Todas podemos hacernos la vida más afable. De por sí, ser mujer no es fácil y menos si nosotras mismas nos declaramos la guerra permanentemente. Si podemos ayudar a alguien, tenemos el compromiso de hacerlo.
Ira
A muchas mujeres comienza a mortificarles, y hasta estallan de ira, cuando ven reflejado en su piel el paso de los años. Para esto, no hay nada mejor que empezar a cuidar el rostro desde temprana edad.
A partir de los 25 años, se empiezan a manifestar algunas líneas de expresión como señal de alerta para iniciar un cuidado especial que nos ayude a preparar la piel del rostro para la madurez. Este cuidado implica reforzar las rutinas de belleza al máximo.
Lujuría
¿Deseo exagerado por la belleza y las adulaciones? Este tipo de lujuria hace que descuides la hermosa persona que eres en tu interior y que cultives pensamientos y actitudes nada enriquecedoras. Recuerda que la belleza de verdad proviene de tu interior, esa es la que realmente enamora y alcanza objetivos que perduran a través del tiempo.
Pereza
Es natural que cometamos este pecado a la hora de pensar en desmaquillarnos. Sin embargo, es una obligación hacerlo. Por cada noche que vas a la cama sin remover el maquillaje y limpiar las impurezas, envejeces hasta 10 días. ¡Haz la cuenta!
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