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La Casa Presidencial, el Congreso y la Corte Suprema, así como avenidas principales y el aeropuerto internacional de Tocontín, en Tegucigalpa, la capital hondureña, amanecieron este viernes bajo vigilancia militar.
Es el más reciente episodio de la aguda crisis política que vive Honduras, gracias a la decisión del presidente Manuel Zelaya de seguir adelante con el referendo del próximo domingo que busca incluir la reelección presidencial en la Constitución.
La decisión militar fue tomada después de que el mismo Zelaya anunciara públicamente la destitución del general Romeo Vásquez, comandante de las Fuerzas Armadas hondureñas, y de Ángel Orellana, su ministro de Defensa. Sin embargo, en un fallo que generó la protesta de las organizaciones civiles que apoyan al presidente, la Corte Suprema anuló la decisión del Ejecutivo y ordenó su restitución.
Según la agencia EFE, el disgusto entre Zelaya y los militares surgió cuando Vásquez se negó a prestar la seguridad para realizar el referendo, declarado como ilegal por una Corte del país.