

No hay por qué sentirse culpable. Desear estar con la pareja en momentos en los que solo interactúen los dos no es un pecado ni una falta de amor hacia los hijos. Es normal que ocurra, es tan humano como sentir el amor más grande por ellos. Cuando los hijos llegan no hay duda de que la relación cambia: la prioridad deja de ser cada uno de los padres y el nuevo integrante de la familia exige atención la mayor parte del tiempo.
Vivir en pareja no implica sacrificar la individualidad de cada uno, como la presencia de hijos tampoco implica abandonar la vida en pareja. Son realidades diferentes que bien llevadas sólo podrían conducir a enriquecer a todos los integrantes: nunca olvide que cada uno merece y necesita sus momentos de soledad, que los planes de dos fortalecen el vínculo entre los padres y que una pareja fortalecida es el mejor escenario para los niños.
La clave está en buscar alternativas para encontrar los espacios necesarios. Si la pareja desea reservarse un tiempo para sí, no debería dudar en buscar el apoyo de sus seres queridos
La comunicación también es importante cuando los niños están un poco más grandes. Sus padres pueden explicarles con toda tranquilidad y cariño que si bien van a separarse por unos momentos, eso no quiere decir que el amor disminuya o que dejarán de estar pendientes de ellos. Incluso, explorar actividades en los tiempos de ausencia, cuando se encuentran en el colegio o en el jardín, puede resultar indicado para los padres.
Sin embargo, no siempre el fortalecimiento de la pareja implica salir del hogar. Una muy buena posibilidad consiste en crear planes dentro de la casa: esperar a que los niños duerman, preparar una cena entre los dos, conversar de lo que no han conversado, ver una película, disfrutar de la sexualidad. Nunca se debe perder de vista que a pesar de estar juntos y tener un vínculo sólido con el otro, la relaciones de pareja deben renovarse y reinventarse.
ConsejoUna buena actividad para aprovechar los espacios sin hijos podría estar en inventar un juego: cada semana se reserva un día en el que uno de los dos idea un plan para encontrarse con su pareja. Y a la semana siguiente es al otro a quien le corresponde idearla. Así, esta especie de ‘reto’ incentiva la creatividad y dinamiza la relación.
¿Cuándo comenzar a separarse del bebé?Es aconsejable luego de los 18 meses, pues el bebé inicia un proceso que se llama separación-individuación en el que hay que fortalecer su idea de personalidad, que se sienta un ser aparte de la mamá. Es conveniente dejarlo algunas horas primero, luego días donde los abuelos, tíos o alguien de mucha confianza.
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