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Pasados diez días de las elecciones legislativas en el país se siguen haciendo análisis sobre la composición del nuevo Congreso y los efectos que tendrán sobre el futuro de Colombia las calidades de sus integrantes. El Espectador habló con Sergio Díaz-Granados, presidente del Partido de la U, sobre las críticas y denuncias que se le han hecho a la lista electa de su partido. Igualmente, lo consultamos sobre el nuevo panorama electoral para los comicios presidenciales el próximo 25 de mayo.
Decantados los resultados legislativos, ¿usted sigue contemplando que lo obtenido por el Partido de la U fue exitoso?
Fueron satisfactorios en medio de las circunstancias en que asumí la dirigencia del partido. Cuando asumí la dirección, el pasado 16 de octubre, la U tenía una desorganización interna y unos problemas de conformación de listas de Senado enormes que fue tal vez el primer reto que tuve que enfrentar. Inicialmente nadie pensaba que el partido pudiera conservar o sobrevivir el período electoral. Estoy satisfecho con el resultado y con haber mantenido el lugar de mayor fuerza política, independientemente del número de curules que se obtuvieron.
Sobre las mayores votaciones de su partido, ¿cómo interpretan que Mussa Besaile y Bernardo Elías duplicaran sus votos en cuatro años?
En general, el partido tuvo una votación importante en la Costa Caribe, nos presentamos como una opción muy sólida en esa región y la suma total da esa representación.
Pero se han hecho unas denuncias graves sobre la votación en Córdoba de esos dos senadores particularmente…
Invito a que se hagan las denuncias oficiales si es que las hay, porque el trabajo político de años que han venido haciendo congresistas que ya tenían asiento en el partido ha tenido un reconocimiento en ese departamento. En ningún caso pudiera aceptarse que la votación de ellos es atípica o fraudulenta, como se ha hecho ver por algunos.
Duplicar los votos en política es una labor titánica. ¿Cuál es el reconocimiento que según usted les hacen a esos dos senadores que poco se han destacado en el Congreso?
El partido perdió representación senatorial en La Guajira, Magdalena y Sucre respecto a 2010. Muchos de los espacios que tenía el partido en esos departamentos se perdió y lo que hicieron muchos de los senadores fue trabajar en esos departamentos donde habíamos perdido. Cuando se mira el cuadro electoral la variación no es tan significativa, lo que pasa es que estábamos acostumbrados a tener votaciones altas en el centro del país y esta vez no fue así. Eso hizo visible el trabajo que tenía el Partido de la U en la Costa, donde avanzamos con gobernadores y alcaldes en las elecciones de 2011. Así que si compara el cambio con ese año no es abrupto, es significativo, cuando se compara con lo que pasó en Bogotá y el centro del país.
Ustedes tenían una lista de voto preferente, pero aquí hubo un crecimiento abrupto en votaciones de varios de sus integrantes como Elías, Besaile y Gnecco, por ejemplo. ¿Ustedes no lo ven así?
No. En el marco de una lista preferente cada esfuerzo individual se contabiliza como quiera que votan por esos candidatos. Pero le insisto que el cambio no fue tan alto si usted lo compara con las elecciones de 2011, en donde ganamos varias alcaldías y gobernaciones.
De los beneficiados con los cupos indicativos fueron precisamente Bernardo Elías y Mussa Besaile. ¿Eso les habría ayudado en su elección?
He visto las denuncias sobre los cupos indicativos y la mermelada como la quieren denominar. La explicación que ha dado el Gobierno es que una cosa es la gestión que pueda hacer un congresista a nombre de su región y otra es la corrupción apalancada por dineros públicos; han querido asemejarlas y eso no es así. Rechazo que cualquiera se financie con dineros ilícitos y debe ser castigado por la justicia de ser así. Pero tampoco se puede pretender limitar la voz natural que ejercen los congresistas ante las distintas entidades para solucionar los problemas de su región.
¿Como director del Partido de la U puede meter las manos en el fuego y garantizar que ese dinero que se dio por cupos indicativos no se utilizó para financiar campañas?
Para mí es imposible meter las manos en el fuego, pero cada candidato firmó unos compromisos con el partido y unas declaraciones para responder por los máximos estándares legales y éticos en la campaña. Si alguna persona se desvía de eso, que es un compromiso público, sobre ella debe caer el peso de la ley y de los organismos de control que tiene el partido. Lo que no puedo hacer es decirle que respondo al 100% por lo que cada candidato hizo.
¿Tiene usted claro que la ley ahora establece que la responsabilidad es también de los partidos frente al accionar de sus integrantes?
¡Sí, ni más faltaba que no tuviera claro qué le corresponde hacer a los partidos! Lo que no puedo hacer como presidente del partido es expedir una garantía al infinito por cada persona que el partido haya avalado, porque no sé finalmente cómo actúa la gente. Si esto llega a pasar la sanción para el partido es perder la curul por el mecanismo de la silla vacía.
Varios de los elegidos por su partido tienen investigaciones en la Corte Suprema, otros relación con confesos delincuentes del carrusel de la contratación en Bogotá. ¿Cuáles fueron los pasos en la Comisión de Ética del Partido de la U para dar los avales?
En el proceso de expedición de avales se hizo, incluso un mes antes de que llegara a la dirección del partido, una definición de la forma de entregarlos. En el caso de los congresistas se establece que tienen derecho a la expedición del aval si están en ejercicio. Asimismo, le solicitamos al Gobierno que se creara una ventanilla única de información sobre los aspirantes; con eso y con información de todos los órganos de control se hizo una depuración para asignarlos.
Usted en algún momento dijo que el que mayor votación obtuviera sería el presidente del Senado en la próxima legislatura, le tocaría entonces a Mussa Besaile. ¿Sostiene el ofrecimiento?
Eso no es tan cierto y lamento que hayan salido comentarios en ese sentido. Primero, hablar de presidencia del Senado cuando ni siquiera se ha elegido presidente de la República es imprudente e impertinente. Segundo, quien toma esa decisión es la bancada electa. Cuando nos reunimos el año pasado con la bancada actual nunca se tomó esa medida ni se comprometió la presidencia del Senado.
¿Usted nunca dijo eso?
No. Lo hablamos en la bancada en noviembre, pero nunca quedó en las actas. Lo que dijimos es que teníamos que sacar la mayor votación para poder presidir el Senado en el primer año.
Con mucho respeto le pregunto, ¿como director del Partido de la U está orgulloso de la bancada que escogieron? ¿Cree que quienes salieron elegidos son los más idóneos para legislar en el posconflicto?
El partido está comprometido con el presidente en apoyarlo con las reformas que se requieran en los próximos cuatro años. Esto no es un tema de orgullo, respeto la decisión que tomaron los electores y el orden en que lo hicieron. Más que decir que me siento orgulloso, sí puedo decirle que tengo dolor por algunos que no salieron porque hubieran hecho un gran papel.
Sin embargo, usted como director del partido y el mismo Gobierno Nacional tienen una responsabilidad en esas altas votaciones y de esa nueva clase política que hoy hay en Colombia. ¿Quedará el Gobierno preso de esos nuevos caciques electorales?
¡Por supuesto que no! Aquí no hay nadie rehén de las exigencias de nadie. Aquí nadie podrá sentarse a la mesa a exigir cosas porque sacó altas votaciones. De hecho, cuando se posesione el nuevo Congreso esos guarismos de las votaciones se van a olvidar y todos serán iguales y con el mismo peso.
Hablando ahora de la campaña de reelección del presidente Santos, se conoció una encuesta de Datexco en donde por primera vez aparece alguien que le gana en segunda vuelta. ¿Cómo ven ustedes esos números?
Me preocupa que estemos repitiendo el error de hace cuatro años. Estas mismas encuestas, a tres semanas de las elecciones, daban una clara victoria de Antanas Mockus sobre Juan Manuel Santos. Además, tengo serias dudas sobre la ficha técnica y me preocupa que esto comience a generar un debate en el país sobre la credibilidad de estos procesos de investigación que deben ser lo más serios y rigurosos posibles para que puedan ser consideradas como información que pueda ser suministrada a la opinión pública. Tengo serios reparos sobre la credibilidad y rigurosidad de esa encuesta en particular.
¿Por qué?
Porque la muestra que están haciendo están sobredimensionándola y desconoce la composición, el tamaño y el peso electoral de todo el país. Están tomando muestras más altas en unos sitios y menos en otros. Dentro de la encuesta el filtro que se hizo sobre quiénes votan y quiénes no, no puede considerarse válido. Cuando exponen que el 68% de los encuestados dicen que votaron para las elecciones de Congreso, cuando el promedio que votó en el país fue el 43%, uno empieza a ver una serie de cosas que no encajan.
¿Le preocupa porque no les favorece?
No, me preocupa porque tengo serias dudas sobre la calidad del trabajo que se está transmitiendo a la opinión pública y creo que estamos volviendo a repetir los mismos errores de hace cuatro años, en donde verdaderas encuestas fueron mal hechas o hechas a la carrera, que es peor, por los compromisos de sacar la información en un día determinado, sin hacer un filtro para que la información sea lo más exacta posible. Demasiada prioridad a las encuestas sin tener en cuenta que hay otros elementos que ayudan a formar la opinión.
¿Otro de los elementos a los que se refiere es la maquinaria que tiene cada candidato?
No. Hay un precedente electoral en los ciudadanos que refleja un hábito de lo que la gente quiere y busca, no creo que el elector colombiano para presidente sea de sobresaltos. La gente tiene un cierto patrón de comportamiento que debe tenerse en cuenta. No es un tema de maquinarias, no es la suma de congresistas o de votos lo que va a definir la elección presidencial, ahí se equivocan quienes nos están tratando de llevar a ese escenario, en donde dicen que la reelección depende de los partidos y de los congresistas. La reelección depende de todos los ciudadanos, así la entendemos en los partidos también.
¿Pero no cree que por lo menos la encuesta puede llevarlos a reflexionar sobre cómo va la campaña?
Sí, a reflexionar sobre las encuestas y saber que pueden y deben ser mejores. Lo que pasa es que cuando son mejores son más costosas. Las alianzas de los medios y las encuestadoras deberían invertir un poco más en la investigación de campo. Uno en tres días no saca una encuesta, algo que se mide en tres días es simplemente un sondeo, no una encuesta.
Ustedes sonaban positivos en que iban a poder ganar en primera vuelta. ¿Siguen pensando lo mismo?
Estoy convencido de que podemos ganar en primera vuelta y tenemos el compromiso para hacerlo. El empeño que les vamos a poner los partidos de la unidad nacional es ganar en primera vuelta, porque creemos que es lo mejor y lo que más le conviene al país.
¿A quién ven como su principal rival en segunda vuelta?
No contemplo la segunda vuelta. En la primera vuelta hay candidatos muy respetables todos, sin excepción, es un lujo para el país contar con tanta gente con distintas extracciones ideológicas. Pero no veo una segunda vuelta.
¿Qué va a hacer usted cuando terminen las elecciones?
Tengo tres hijos y una señora, así que estar más tiempo con ellos.
¿Va a seguir como presidente de la U?
No, cumplo mi ciclo como presidente del partido el día que se elija el presidente Santos.
Y en caso de ganar Santos, ¿volvería a trabajar con el Gobierno?
No necesariamente.