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Dayro

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Dayro Moreno se inventó una formidable acción individual, con túnel incluido, una jugada de auténtico crack, de esos que repentizan dentro del campo y desconciertan a todos, incluidos los compañeros, para marcar el segundo gol en la victoria del Once Caldas sobre Sao Paulo, manteniendo de paso una paternidad histórica en el Palogrande y aupando a los albos al primer lugar de su grupo.

Más allá del triunfo caldista en un partido donde jugaron mal en la primera etapa, sin hacer tránsito por la mitad, tirando pelotazos, sin juntarse, con escaso volumen de juego y un cambio de rumbo en el complemento donde aparecieron el toque, la triangulación, la búsqueda asociativa, el gol de Dayro puede significar el punto de partida, el clic automático para que ese jugador destape lo mejor de sus magníficas condiciones.

Dayro es un jugador de nivel superior. Tiene gran manejo, visión del campo, técnica depurada, buena definición y remate. Un delantero a la altura de Falcao, Rodallega, Wason, un futbolista con nivel internacional. Dayro tiene todo eso, pero le falta algo fundamental: compromiso con su profesión . Es vago, disipado, irresponsable, elude el trabajo y su bohemia le ha causado más de un problema.

Dayro pertenece a una camada de grandes futbolistas que se perdieron en el camino pese a tener exuberantes condiciones técnicas para ser triunfadores. Los de antes recuerdan a Nicolás Lobatón, también albo en su comienzo, un brillante futbolista a quien la noche le cobró tremenda factura .Y cómo no incluir al ‘Maestrico’ Jairo Arboleda, un fenómeno con la pelota en los pies, un tremendo vago. Ellos no pudieron ser lo que su fútbol les hubiese deparado, por su adicción a la noche y al licor.

Una declaración suya antes del partido contra Sao Paulo, en la que dijo que ahora sólo pensaba en su familia y en el fútbol, mueve a abrirle el beneficio de la duda, a pensar que las famosas romerías de Dayro por Chicoral cuando se enloquecía y se bebía hasta el agua de los floreros, las noches de Bogotá y Manizales, son cosa del pasado.

Ojalá Dayro entienda que sobran los amigos y las “amiguitas” en las horas de la gloria, que lo realmente importante es aprovechar sus tremendas condiciones, sus excelsas virtudes, y refugiarse en los suyos, los que realmente le quieren, y en el trabajo.

Si lo entiende y cumple con su promesa, este es un jugador de altísimo nivel. Si mantiene la ruta que se le conoce, todos lamentaremos otro crack que se perdió.

Pregunta a Osorio: Juan Carlos, ¿usted cree que haciéndose expulsar cada ocho días le ayuda a su equipo y le brinda un buen ejemplo al plantel?

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