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De acuerdo con el medio escrito estadounidense, "dado todo lo anterior, y el hecho que nadie está seguro de quién está dando las órdenes en la capital del Norte, Pyongyang, resulta tentador mostrar desesperación y afirmar que no tiene sentido intentar una negociación. Sin embargo, aquí no existe la opción militar. La diplomacia – respaldada por severas sanciones – es la única esperanza para lograr que Norcorea regrese del borde del precipicio. Y por ahora, China – no Washington – es el principal participante".
Agrega el escrito que "es hora que China (anfitrión de las conversaciones entre seis países que fueron desechadas por Pyongyang) ejerza el liderazgo que por tanto tiempo ha evitado. Como el principal proveedor de petróleo y alimento de Norcorea, tiene mayor influencia que cualquier otro país.
Esta es la propuesta de The New York Times
Los ensayos de Norcorea
Errática, aterradora y enormemente autodestructiva. Estas son las palabras que nosotros usaríamos para describir la conducta de Corea del Norte.
Primero, desafió órdenes de cesar y desistir por parte del Consejo de Seguridad, llevando a cabo ensayos tanto de un aparato nuclear como de varios misiles. Ahora está amenazando con lanzar ataques militares en contra de Surcorea y pudiera haber reanudado la producción de combustible nuclear.
Dado todo lo anterior, y el hecho que nadie está seguro de quién está dando las órdenes en la capital del Norte, Pyongyang, resulta tentador mostrar desesperación y afirmar que no tiene sentido intentar una negociación. Sin embargo, aquí no existe la opción militar. La diplomacia – respaldada por severas sanciones – es la única esperanza para lograr que Norcorea regrese del borde del precipicio. Y por ahora, China – no Washington – es el principal participante.
Es hora que China (anfitrión de las conversaciones entre seis países que fueron desechadas por Pyongyang) ejerza el liderazgo que por tanto tiempo ha evitado. Como el principal proveedor de petróleo y alimento de Norcorea, tiene mayor influencia que cualquier otro país. Nosotros entendemos que a China le preocupa que un exceso de presión pudiera derrocar al gobierno, ocasionando la salida en tropel de refugiados a través de la frontera.
Beijing debería ser capaz de calibrar esa presión. De no ser así, Norcorea terminará con un arsenal nuclear que podría representar una amenaza incluso mayor para China y toda la región. De hecho, algunos en Japón y Corea del Sur ya están argumentando a favor de sus propias armas.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mostró una bienvenida unidad el domingo, condenando el ensayo de Norcorea y sus lanzamientos de misiles. Ahora, debe imponer nuevas sanciones – y poner en marcha las existentes sobre la elite política y militar de Norcorea: obstruir las importaciones de artículos de lujo, congelar las cuentas bancarias en el extranjero, así como dificultarle mucho más a las empresas controladas por el gobierno que reciban la divisa dura que necesitan para hacer negocios.
Pyongyang ya ha vendido tecnología de combustible nuclear y misiles a desagradables clientes, entre los cuales están Irán y Siria. Además, algunos analistas sugieren, de manera escalofriante, que los ensayos de esta semana pudieran ser una forma de publicidad. Se debe impedir que Norcorea venda cualquier otro de sus peligrosos productos.
La decisión surcoreana de sumarse a la iniciativa de seguridad en la proliferación – grupo voluntario de 95 países que comparte datos de inteligencia y ofrece capacitación para interceptar peligrosos embarques – ya había tardado. Se debe informar a los oficiales norcoreanos que Washington y sus aliados no están buscando un enfrentamiento directo, pero que redoblarán sus esfuerzos para seguir la pista de esos embarques y detenerlos si es necesario.
El objetivo de todo lo anterior radica en lograr que vuelvan los inspectores nucleares a Corea del Norte y que oficiales norcoreanos regresen a la mesa de negociaciones. El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dicho que él está comprometido a las conversaciones entre seis países – que también incluyen a Japón, Corea del Sur y Rusia – y algunos subalternos dicen que, con el tiempo, a negociaciones bilaterales. Esas conversaciones son la única esperanza de Norcorea para salir del aislamiento y ponerle fin a su profunda privación económica.
Para mala fortuna, Pyongyang no lo ve así en estos momentos, razón por la cual la respuesta internacional debe ser firme y hábilmente coreografiada. La censura y las amenazas estridentes dirigidas a Norcorea para luego no ponerlas en marcha es peor que no hacer nada en absoluto. Eso solamente envalentonará a Pyongyang y enviará un peligroso mensaje a otros – Irán seguramente está observando con atención – con respecto a la debilidad de las grandes potencias.