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La Fiscalía del Ecuador reveló una misiva fechada el 2 de noviembre de 2017, la cual puso a Colombia en máxima alerta tras una publicación de apartes de ella por la revista Semana, con el título de “Refundación de las Farc”. Su autor es alias Gentil Duarte, exintegrante del Estado Mayor del Bloque Oriental de las Farc, y el receptor es el tenebroso alias Guacho cabecilla del frente Óliver Sinisterra.
Proponen en la misiva, de acuerdo con la investigación de Semana, reclutar otros 4.000 nuevos insurgentes para finales de 2019, con el fin de “mantener en alto las banderas de Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Alfonso Cano y Jorge Briceño para seguir unificando las fuerzas de los combatientes en armas… y continuar en pie de lucha, sin defraudar los principios del marxismo-leninismo”. Estos desinformados no se han dado cuenta de que el comunismo de Marx y de Lenin se acaba de eliminar en la Constitución cubana.
Entiendo que operan hoy las disidencias de las Farc en 29 frentes activos, en 18 departamentos y en 120 municipios, integrados por los 1.500 disidentes iniciales estimados por el Gobierno, los cuales se convierten en cerca de 3.000 si se suman los 1.500 exguerrilleros que estaban en la legalidad y se reincorporaron a las filas con el aval de los cabecillas que firmaron el acuerdo. Más aún, se rumora que están reclutando refugiados venezolanos pagándoles 50 dólares por mes.
El presidente Santos censuró: “Ese tipo de titulares son irresponsables, generan miedo y todo tipo de problemas, pues las cifras y los hechos demuestran lo contrario”. El general Alberto José Mejía, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, dijo: “No hay un plan para refundar las Farc; sin embargo, sí hay un plan para potenciar el narcotráfico, hay un plan para articularse con el crimen organizado internacional y un plan para dominar los cultivos de coca. Son organizaciones que ya cuentan con estrechas alianzas con los carteles mexicanos”.
Las disidencias fueron concebidas y convenidas, para quien esto comenta, desde antes de la firma del Acuerdo, con el fin de forzar a los gobiernos futuros a cumplir con la implementación de ellos. Por eso entregaron solo algunas armas y algunos activos, tampoco suministraron informaciones sobre sus rutas del narcotráfico ni han colaborado en la erradicación consensuada…
Coincido con quienes sostienen que “sin Márquez en el Congreso la refundación de las Farc no es descabellada”. El negocio es demasiado bueno. No es tema menor eso de exportar el kilo de coca en $4,5 millones, frente a recibir menos de $5.000 por kilo de cualquiera de los cultivos empleados para la sustitución. Las fantasías del discurso de Santos el pasado 20 de julio palidecen frente al mar de coca que nos está legando.
Estimo que lo esencial de los acuerdos sí se está cumpliendo para los cabecillas de las Farc, contra la opinión mayoritaria de los colombianos expresada en el plebiscito del 2 de octubre de 2016. Acaso no les creó el presidente Santos una Justicia Especial para la Paz —JEP— que les garantiza la impunidad, acaso no ocupan hoy diez controversiales curules en el Congreso, acaso no les aprobaron $6,3 billones para el posconflicto durante los próximos nueve años…