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Ola de suicidios en las filas de EE.UU.

En lo que va corrido de este año, 64 soldados estadounidenses se han quitado la vida. Alarma en el país.

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La voz de alerta la dio Kelly Tyler, portavoz del Fuerte Campbell del Ejército de EE.UU. en el estado de Kentucky: “Durante tres días suspenderemos actividades para asesorar y dar consejos especiales a los soldados que quieren olvidar los problemas que los agobian”. La medida, nunca antes tomada en una división militar estadounidense, es un intento desesperado por detener la ola de suicidios que se está presentando entre los uniformados.

En lo que va corrido de este año, 64 soldados se han quitado la vida, lo que según los analistas es una cifra récord. Y aunque el año pasado el número de militares suicidas también fue alto —143—, los expertos temen que sea sobrepasado pronto si no se toman medidas.

“La intención es hacerles saber que todos estamos preocupados por sus problemas, desde el oficial de menor rango hasta los generales… y que hay ayuda disponible. También estamos tratando de que los soldados aprendan a reconocer los síntomas del síndrome que podría llevarlos al suicidio”, indicó Joy Kramer, de la División 101 Aerotransportada del Ejército en Kentucky.

Según explicó Ryan Gallucci, portavoz de AmVets, que agrupa a los veteranos de guerra de Estados Unidos, el problema es grave. Tyler indicó que al menos 11 soldados del fuerte se han suicidado este año.

Pero el aumento de los suicidios no afecta solamente al Ejército. El Cuerpo de Infantes de Marina de Estados Unidos ha sido testigo de varios episodios de soldados que se quitan la vida. Según las estadísticas del Ejército, el año pasado 41 marines se suicidaron. En 2007 el número había sido de 33 y de 25 en 2006.

La alarma sobre la situación fue dada por el subjefe del Estado Mayor del Ejército, general Peter Chiarelli, en marzo pasado durante una comparecencia ante el subcomité de Personal de los Servicios Armados del Senado. Chiarelli indicó en esa ocasión que las prolongadas misiones en el exterior, las largas separaciones de la familia y el estigma vinculado a la búsqueda de ayuda psicológica eran los principales factores del suicidio entre los militares.

La Casa Blanca se mostró preocupada por la situación, más aún teniendo en cuenta un informe realizado por Rand, un think-tank con sede en Washington, que denuncia que cerca de 300.000 soldados regresan de las guerras de Irak y Afganistán con serios problemas mentales.

En el estudio titulado “Las heridas invisibles de la guerra” se revela que a muy pocos militares que han estado en dichos conflictos se les hace un seguimiento psicológico y físico. “Hay una grave crisis de salud entre los hombres y las mujeres que prestan servicio a nuestra nación en Irak y Afganistán”, expresó Terri Taniellan, encargado de la investigación.

Según el informe, el problema le costará al país US$6.200 millones.

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