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«Soy chavista». Así sin que le temblara la voz, la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, le respondió a una periodista que le preguntó por qué había dejado de ser chavista. Así es. Ortega es quizás la mujer con más credenciales para hablar del chavismo: respaldó cada una de las decisiones que Hugo Chávez tomó y hasta marzo de este año seguía al pie del cañón. «Lo que no puedo permitir es que se violen las leyes y la constitución», agregó a la periodista que insistía en su exchavismo.
Pues esta mujer hoy se juega su futuro en el Tribunal Supremo de Justicia (TS), a donde llegó hace unos minutos para enfrentar la decisión del máximo órgano de la justicia que busca abrirle un juicio, que irremediablemente llevará a su destitución.
La Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -acusado de servir al gobierno- H00 GMT) determinará si Ortega incurrió en «falta grave» para su remoción.
Antes de que ella tome la palabra para defenderse, el diputado oficialista Pedro Carreño argumentará su solicitud de antejuicio para la fiscal, a quien acusa de «mentir» al afirmar que no avaló la elección de 33 magistrados hecha en 2015 por el anterior Parlamento de mayoría chavista.
Pero la audiencia podría sufrir alteraciones porque la fiscal recusó a 17 magistrados de la Sala Plena, en tanto que el TSJ tiene previsto emitir antes una declaración sobre «temas de interés nacional».
Los alrededores del TSJ amanecieron custodiados por la militar Guardia Nacional.
Apoyada por la oposición y por los chavistas críticos de Maduro, Ortega se convirtió en la voz más dura contra el presidente, responsabilizándolo de la «ruptura del orden constitucional», que denunció tras fallos del TSJ que minaron al Poder Legislativo, bajo control opositor.
«No descansaré hasta que Venezuela recobre el camino de las libertades», prometió esta abogada de 59 años, en un mensaje al país en víspera de la audiencia.
La arremetida del gobierno en su contra caldeó aún más la profunda crisis política e institucional del país, sumido en el colapso económico y desde hace tres meses en una ola de protestas opositoras, que dejan 89 muertos.
La «orteguización» del chavismo En lo que llamó la «hora cero» que marcará una «rebelión» masiva contra Maduro, la oposición convocó el 16 de julio un plebiscito simbólico contra una Asamblea Constituyente convocada por Maduro, dos semanas antes de su elección.
Este martes la oposición trancará calles de todo el país durante seis horas en rechazo a la Constituyente.
Desafiando al gobierno, la fiscal emprendió una batalla contra esa Constituyente, por considerar que violenta la democracia y destruye el legado del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013).
«Me dan asco los traidores y traidoras, que pretendan hablar en nombre del comandante Chávez y salgan a apoyar a los violentos (opositores)», dijo Maduro.
Para el politólogo Luis Salamanca, Ortega busca quitarle a Maduro «la fuente de legitimidad que da Chávez», lo que llevaría a una mayor fractura en el chavismo y lo dejaría «muy debilitado».
«Esa gente va con todo contra quien se lo oponga, por eso buscará sacarla del juego. El gran peligro que tiene Maduro es que se le ‘orteguice’ lo que le queda del régimen», declaró Salamanca a la AFP.
Carreño pidió también al TSJ evaluar la salud «mental» de Ortega y, a solicitud suya, el máximo tribunal le impuso prohibición de salida del país y congeló sus cuentas y bienes.
Como preámbulo a la audiencia, el TSJ consideró en «desacato» a Ortega al anular una citación que hizo contra dos generales de la Fuerza Armada, acusados de violar derechos humanos durante las protestas.
Vinculada también al oficialismo, la Contraloría inició una auditoría al señalar a la gestión de Ortega de posibles irregularidades administrativas.
Analistas dan por descontado que habrá juicio contra la fiscal, pero su destitución sólo puede decidirla el Parlamento, lo que augura un nuevo episodio en la crisis.
De pie y con aplausos, los opositores la recibieron el lunes en el Parlamento, donde Ortega llamó a luchar por «la restitución» de la democracia y el Estado de Derecho.