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Vemos que, luego de haber estado separados, los personajes principales se van reencontrando poco a poco. Vemos que el Rey de la Noche está aquí, y con él viene el invierno. Vemos que el juego de tronos va perdiendo importancia, o al menos así es si es que los personajes quieren sobrevivir. Si usted ha sido fan de esta serie, de seguro le harán falta Jon Nieve, Arya, Tyrion y los demás personajes; sin embargo, si no desea empezar a extrañarlos tan rápido, no se preocupe que para eso existe Canción de Hielo y Fuego: los libros en los que está basado Juego de Tronos.
Ya puedo imaginármelo diciendo “¿eso no sería como repetir la misma historia?” Claro, las tramas al comienzo serán prácticamente iguales; pero esta experiencia, en mi humilde opinión, es mucho mejor que la serie que tanto ha gustado. He aquí la primera razón: la lista de personajes que (aún) viven dentro del universo de Canción de Hielo y Fuego, los cuales enriquecen y en muchos casos cambian el curso de los acontecimientos.
Para desviar su atención de los ya tan presentes Daenerys Targaryen, Sansa Stark y demás, comencemos por los personajes cortados. El personaje que más ha brillado por su ausencia es una princesa tan exótica como las tierras de donde proviene. Detrás de la belleza de Arianne Martell se esconde una determinación tan letal como la lanza que se encuentra en el blasón de su familia. Esta mujer hará y deshará en Poniente con tal de devolverle a los Martell la gloria de la que disfrutaban mientras reinaban los Targaryen. Asimismo, toda princesa tiene un valiente hermano, el príncipe Quentyn Martell cruzará montañas y mares embravecidos, se disfrazará de sapo para atravesar tropas enemigas y volverá a convertirse en príncipe frente a su amada para conquistar su corazón. El final de este “cuento de hadas” se los dejo a ustedes…
Por el lado de la familia Tyrelll se encuentra Garlan. Este noble mantendrá preparadas unas cuantas espinas mientras empalaga a los Lannister con la galantería propia de la rosa que lo representa. Theon y Yara Greyjoy tienen un tío cómicamente estúpido que buscará en Oriente aventuras que nadie le ha pedido. En el campamento de los Baratheon está el bufón Caramanchada, un hombrecito lleno de oscuras profecías, como por ejemplo “pájaro listo, hombre listo, bufón muy listo. Las sombras vienen a bailar, mi señor; bailar, mi señor; bailar, mi señor”. No es raro que hasta la mismísima Melisandre le tema. Y así podría continuar la lista, incluyendo un chico que dice ser el hijo del mismísimo Rhaegar Targaryen, una septa que de santa no tiene nada, un maestre tan rechazado como Qyburn e igual de primordial para la batalla que se avecina, y así, incesantemente…
Ahora pasemos a un aspecto que le encanta a HBO: Para nadie es un secreto que la sangre y la muerte es uno de los elementos centrales de Juego de Tronos. Precisamente, por esta razón en la serie ya están muertos decenas de personajes que aún siguen vivos en los libros. Si extraña a algún personaje en especial, seguramente lo encontrará entre las páginas de Canción de Hielo y Fuego, Shireen, Myrcella, Stannis, Osha y…una versión de Catelyn con un corazón un tanto más duro son unos cuantos. Tal vez el ejemplo más extraordinario sea Barristan Selmy ¿De verdad creyeron que Barristan el Bravo moriría en un callejón sin nombre a manos de los Hijos de la Arpía? No sé qué tendrá pensado George RR Martin al respecto, pero seguro que tiene un final digno para uno de los caballeros más legendarios de la historia de Poniente. De hecho, el autor ya comentó que ha escrito un gran giro de la trama que involucra un personaje muerto en la serie, pero vivo en los libros.
No les voy a mentir, las palabras que acaban de leer provienen de la opinión subjetiva de alguien que ha quedado atrapada por una historia, o mejor dicho, por un universo que no tendría problema en releer, pero espero haberles abierto el apetito literario. Si aún tienen hambre, la semana que viene traeré más comida.