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Con las faldas bien puestas

Sólo 12 de los 116 municipios del departamento son liderados por mujeres.

06 de marzo de 2014 – 11:11 p. m.

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Lucha. Esa es la palabra que unió a decenas de mujeres varios siglos atrás, un 8 de marzo en Nueva York, para reivindicar sus derechos. Ser relegadas, ejercer labores que no trascendían el plano familiar y recibir remuneraciones salariales ínfimas fueron situaciones que, de forma radical, decidieron cambiar. Hace dos años esa misma palabra y convicción reunió a 12 mujeres para cambiar el esquema que, por décadas, ha imperado en Cundinamarca: uno en el que pareciera no haber cabida para las voces agudas y las faldas y los tacones. Uno en el que son “los hombres los que tienen la capacidad de ser jefes y no ellas”, pues en los últimos cuatro periodos, éste ha sido el máximo número de mujeres que ha gobernado en Cundinamarca.

En 2011, cuando comenzaban las candidaturas para ejercer alcaldías hasta el año 2015, 12 señoras, algunas que no alcanzan los cuarenta, tuvieron que enfrentar arduas contiendas con sus opositores, la mayoría hombres. Subirse a una tarima improvisada y, después de un arduo discurso, recibir un botellazo en el rostro que casi le abrió en dos los labios, como le ocurrió a Yolanda Arias, alcaldesa de Granada, municipio que queda a una hora de Bogotá, son algunas de las historias que han tenido que protagonizar para llegar a donde están.

Hoy Arias, por ejemplo, observa frente al espejo su cicatriz con un halo de nostalgia, dolor y a la vez satisfacción: “Me quisieron y me quieren silenciar. Literalmente lo hicieron cuando intentaba hace dos años postularme como alcaldesa de Granada. Pero el tiro les salió por la culata”, le contó a este diario.
Pero no todas han sido víctimas ni salen bien libradas. La misma alcaldesa Arias afrontó, a comienzos de este año, fuertes críticas por un caso similar al que tiene hoy al alcalde de Bogotá ad portas de su muerte política. Casi quince días estuvo ese municipio inundado de basuras, como le ocurrió a la capital colombiana durante tres días en 2012.

Sin embargo, más allá del debate que se cierne a diario sobre la “firmeza” que las mujeres tienen o no para gobernar, lo que reclaman los habitantes de cada pueblo son, según le manifestaron a este diario los personeros municipales, los mismos temas y luchas que han librado por años sus habitantes: tener vivienda de interés prioritario digna, vías terciarias en buenas condiciones y mejor acceso a educación y salud.

Contrario al paradigma que siempre ha cobijado a la gerencia femenina, la mayoría de los personeros de cada municipio, al emitir un concepto general sobre la administración de cada una de ellas, coincidieron en una cosa: son más organizadas y mejores gestoras. Aquí están sus historias.

ARBELÁEZAngélica OrtizNo es la primera vez que este municipio, a casi hora y media de Bogotá, es gobernado por una mujer. Cinco de sus últimos períodos han sido administrados por ellas. Dos de ellos han sido liderados por Ortiz. En su gestión, Arbeláez pasó de ocupar, a nivel departamental, el puesto 42 en 2011 al 16 en 2012, según el Departamento Nacional de Planeación. “Mi municipio no escapa al machismo de la región, pero tampoco ha sido un tema que se salga de mi control”. De su gestión son criticadas las falsas expectativas generadas con los temas de vivienda.


SAN FRANCISCOMarta GaitánUn municipio azotado por las malas administraciones, como reconocen Gaitán y su personero, Yesid Riaño. Es la primera mujer que gobierna ese pueblo a una hora de Bogotá, rico en parajes ecológicos y que alberga un cementerio indígena. Para Gaitán, en San Francisco son, inclusive, más machistas las mujeres que los hombres. Bajo su liderazgo se han conformado cooperativas que apoyan a madres cabeza de familia. Sin embargo, la única mujer que conforma su gabinete en el Concejo, Patricia Abril, asegura que “ella ha dividido a las mujeres de su pueblo”.

BOJACÁAna Eliana García“Nosotros administramos sin espejo retrovisor”, afirma la alcaldesa de ese municipio, a una hora de Bogotá, donde el turismo religioso promete convertirse en uno de los principales atractivos. García prefiere no mirar hacia atrás, sino entender las necesidades que no se han suplido por años, como la falta de oportunidades laborales y el crecimiento económico, del que sí gozan varios municipios del departamento. No ha tenido que enfrentar casos de discriminación por ser mujer, sin embargo hace hincapié en el mayor esfuerzo que ello le exige.


ZIPACÓNAna Ruth NopeYa había sido inspectora de Policía, personera y asesora jurídica de la “Villa Cultural de Cundinamarca”, como se conoce a ese pueblo a unos 40 minutos de Bogotá y por el que se puede llegar desde la calle 13. La falta de empleo, consecuencia a su vez de la baja industria y el bajo presupuesto que recibe el municipio, es uno de los principales problemas que padece esa población. Para Nope, no obstante, trabajar en cargos públicos antes de ser elegida fue un terreno que logró abonar y por eso, asegura, no ha enfrentado situaciones de machismo.

RICAURTEGloria RicardoSu municipio está a 122 kilómetros de Bogotá, es decir, a unas dos horas por la salida a Melgar. El turismo es su principal fuente económica (viven 100% de él), pero hace diez años era totalmente agrícola. Las piscinas de Casablanca, nombre de la vereda donde están ubicadas, son su principal atractivo turístico. Varios objetivos se han cumplido: “Nos entregaron 115 viviendas y construiremos 100 casas más. El municipio ya ha tenido tres mujeres como alcaldesas y no ha sido fácil porque, resolviendo tutelas y derechos de petición, se va tiempo”, asegura.


PAIMEAlis Yaneth InfanteYa había administrado su municipio en una ocasión. En esa gestión se logró mejorar la posición de Paime en el ranquin departamental de desempeño administrativo y fiscal. Del puesto 115 pasó al 71. Fue difícil llegar allí, dice, “no por falta de apoyo de la comunidad, sino por aspectos políticos mal interpretados, pues los contendores a los que me enfrenté no aceptan la voluntad del pueblo. He sufrido persecución personal, familiar y social”. La principal necesidad de ese municipio es la pavimentación de la vía principal hasta la cabecera municipal.


NOCAIMAAmparo GarzónA escasos 65 Km de Bogotá, por una vía en excelentes condiciones, se llega a Nocaima. Sin embargo, al hablar de sus vías terciarias no se puede usar el mismo calificativo. Según su alcaldesa, ser un municipio de sexta categoría (por lo que recibe poco presupuesto) no le ha permitido mejorar su accesibilidad al interior de otros espacios rurales. Esta situación ha sido criticada por sus habitantes. Para Garzón, el machismo hace parte de la cultura de su municipio. Pero esa situación, no obstante, es un factor que no desestabiliza su gestión.


GRANADAAna Yolanda AriasEn este municipio, a media hora de Soacha, donde las uchuvas son el principal producto de exportación, las mujeres están lejos de ser consideradas buenas gestoras. Una fuerte tradición marcada por administraciones masculinas ha hecho que cualquier mujer que dispute ese puesto sea “atormentada”. Arias asegura que hay un complot político en su contra. Que sus concejales y el personero no la dejan gobernar y que, incluso, ha sufrido varias afrentas personales. Su arma, afirma, es la buena gestión. El Concejo Municipal opina lo contrario.


GUACHETÁLina VargasEs la segunda vez que ejerce como alcaldesa de este municipio frío, 80% minero y marcadamente machista. La mayoría de su gabinete es de hombres, sin embargo, la respetan. Para el personero de Guachetá, Pablo Calambas, Vargas es “una gran gestora”, pues pese a que también es un pueblo de sexta categoría y no recibe mayor presupuesto para mejorar su infraestructura, ella ha logrado conseguir recursos. Guachetá enfrenta serios problemas ambientales por la minería y ese es un tema al que Vargas le ha apostado desde su plan de desarrollo.


SAN JUAN DE RIOSECOOlga Liliana RamírezTierra cálida, cabecera de la provincia del Magdalena centro, es un municipio que queda a 90 kilómetros por la vía Facatativá. Según Olga Ramírez, abogada de profesión y por primera vez alcaldesa ese municipio, ser mujer no ha sido un impedimento para sacar adelante sus proyectos. Las vías terciarias, que se encuentran en grave estado, son su principal objetivo. También la vivienda de interés prioritario para la población hace parte de su meta.

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BELTRÁNFatinitza Jaramillo“En este municipio mandan las mujeres”, asegura su alcaldesa, quien por dos períodos ha administrado ese pueblo a cinco horas de Bogotá, por el sur. Antes de ella, otra mujer había gerenciado el municipio. Además, el 70% de su equipo de gobierno está compuesto por mujeres. Las principales metas del plan de desarrollo que Jaramillo quiere lograr son la vivienda digna, el mejoramiento de las vías y el impulso del potencial turístico del municipio: su principal atractivo turístico es el Río Grande del Magdalena, en torno del cual también gira su economía.

GACHETÁMónica RomeroEste municipio, capital de la provincia del Guavio, tiene una tradición conservadora y marcadamente machista. El año pasado su alcaldesa, Mónica Romero, enfrentó una polémica por cuenta de la unión matrimonial de dos mujeres, al parecer visitantes y no habitantes de su municipio: 100 personas salieron a marchar en contra de lo que ellos consideraron “una ofensa contra Gachetá”. Para Mónica Romero, no obstante, las principales necesidades de su pueblo distan mucho de los debates morales: mejorar la infraestructura vial y aumentar el empleo son sus objetivos.

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