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Ellos, tan inocentes y candorosos, ¿qué problema podrían causar?, pensó la ex secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, cuando aceptó dar una charla a un grupo de estudiantes de cuarto grado de una escuela primaria en Washington.
Después de hablar de la importancia de viajar y aprender idiomas, entre varios temas, la ex funcionaria del gobierno de Bush permitió que los pequeños le hicieran preguntas. La primera corrió por cuenta de Misha Lerner, un chico de entre 8 y 9 años.
Con su voz infantil y ante la mirada tierna de la ex dama de hierro estadounidense le preguntó: “Señora Rice, ¿que piensa sobre las cosas que el presidente Obama está diciendo sobre los métodos utilizados por Bush para conseguir información de los detenidos?”.
Rice, notablemente sorprendida por la pregunta, respondió: “Déjame decirte que el presidente Bush fue muy claro con lo que él quería hacer para proteger el país. Porque tras el 11 de septiembre, nosotros queríamos proteger la nación. Y fue muy claro que no haría nada, nada, que estuviera en contra de la ley o las obligaciones internacionales. Así que el presidente sólo quería autorizar las políticas para proteger Estados Unidos”.
La madre del niño explicó que la pregunta inicial era todavía más directa: “¿Decidiría torturar si trabajara con Obama?”, pensaba cuestionar el estudiante. La ex secretaria de Estado salió visiblemente contrariada, al igual que la semana pasada, cuando aseguró ante estudiantes universitarios de Stanford que: “No torturamos a nadie”.