
La leche de almendras se caracteriza por tener niveles bajos en sodio, ser rica en potasio, útil a nivel cardiovascular y actuar como regulador intestinal por su contenido de fibra soluble e insoluble. Además, contiene una buena relación calcio/fósforo, composición proteica muy equilibrada; ácidos grasos, indicado para regular los niveles de colesterol; calcio, hierro y ácido fólico que la hace ideal para mujeres en embarazo, como también vitamina E y vitaminas del grupo B. Es astringente, libre de gluten y en el mercado la encontramos líquida, en polvo o en pasta.
Para preparar tu propia leche de almendras necesitarás:
-1 taza de almendras crudas (sin sal ni aceites)
-3 tazas de agua
Preparación
Pon en un recipiente plástico con agua las almendras crudas y déjalas en remojo durante al menos cinco horas. Pasado este tiempo retira el agua y enjuaga bien las almendras varias veces con agua fría. Colócalas en la licuadora, añade agua y mezcla hasta que se forme una pasta. Cuela con una malla fina o un colador de tela.
Una vez colada la bebida, reserva en botellas de cristal con cierre hermético. Consume antes de cuatro días para evitar que pierda sus propiedades y sabor.
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