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¿Estás al borde de un ataque de fútbol?

A propósito de la Copa América Centenario, te contamos cuál es la mejor forma de hacer las paces con el fútbol. ¡Atención!

Por Redacción Ellas
08 de junio de 2016
¿Estás al borde de un ataque de fútbol?

Las mujeres hablando de fútbol nos vemos tan naturales como los hombres comprando ropa interior femenina, como Jaime Bayly de papá o como el niño predicador peruano. En los cuatro casos, pueden existir todas las capacidades para hacerlo bien, las ganas y el conocimiento teórico; no obstante, – y parafraseando el lugar común del comercial de Davivienda– parece que se está en el sitio equivocado.

Lo siento pero no podría creerle a ninguna congénere que se atreviera a intervenir en una de esas reuniones que arman los hombres en la oficina los lunes, después de un partido importantísimo el fin de semana, y soltara frases (que obviamente tuve que preguntarle a un compañero) como: “Los centrales se equivocaron en los relevos” o “James estaba cumpliendo la función de carrilero”.

No, no, no. Esa no es nuestra naturaleza. Pensando en este artículo, desde la semana pasada estoy viendo todos los partidos de la Copa América y lo único que se me ocurrió comentar el lunes con mi amiga del trabajo fue: “¡Qué guapos están esos uruguayos!”. Lo digo sin falsos orgullos. Y antes de que me mande a la hoguera, amiga feminista, déjeme declarar que además de las piernas bonitas, del fútbol disfruto la posibilidad de fiesta que invariablemente hay a su alrededor. Y, claro, su literatura. Por supuesto su literatura. De hecho creo que nos divertiríamos más si, en vez de estar fingiendo que sabemos de fútbol, nos leyéramos un cuento de Fontanarrosa sobre fútbol. No importa cuál.

Siglos de machismo o, nada más, pura costumbre inofensiva, han hecho que en países como el nuestro, que no en Argentina, por ejemplo, los hombres crezcan al lado de balones y las mujeres con muñecas. Tengo un amigo que entendió qué es un fuera de lugar a los siete años. Yo, con 28, no he podido aprenderme la famosa jugadita pese a que me la han intentado explicar hasta con tapas de gaseosa.

Claro que, más allá de la caricatura, hay mujeres genuinamente apasionadas por el fútbol: que conocen qué son las cinco con cincuenta, usan bien el término repechaje y saben bien quién es el mejor del mundo entre Pelé y Maradona. No sólo hablan, sino que escriben correctamente de fútbol y, en ocasiones, juegan fútbol mejor que los hombres. Pero ellas y nosotros sabemos que son minoría.

Yo creo que en general las mujeres nos acercamos al fútbol o para ver hombres o para estar con nuestros hombres. Cuenta la historia que en una ocasión le preguntaron al expresidente Salvador Allende “¿Qué es la alegría?” Y él contestó: “La alegría se llama gol”. Aceptémoslo de una vez: una mujer jamás daría esa respuesta. Y tampoco conversaría como vieja amiga con una extraña a la que le acaba de preguntar ¿cuánto va el partido?

Eso sí chicas, la idea no es pelear con el fútbol sino dejar de enredarnos y empezar a disfrutarlo. O al menos a aceptarlo. Y salir del sitio equivocado.

Foto: Istock. 

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