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Amenazas de fraude electoral en Caquetá

Constreñimiento electoral, compra de votos y grupos armados, los principales riesgos de campaña.

En Florencia, Caquetá, hay 107.696 cédulas inscritas para elecciones.  / Archivo
En Florencia, Caquetá, hay 107.696 cédulas inscritas para elecciones. / Archivo

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En el Caquetá, allí donde han nacido y han muerto dos intentos de acuerdo con las Farc y las víctimas de la guerra política y el narcotráfico se cuentan por miles, parece que transcurren unas elecciones al Congreso atípicas. Al menos eso dice la gente y los políticos, que con sorpresa señalan que hasta el momento “todo está muy tranquilo”. Eso significa que hasta el pasado viernes nadie ha muerto baleado, no ha habido atentados y tampoco se han quemado vallas y sedes de campaña.

Lo que sí hay es violencia verbal y el debate transcurre entre ‘vainazos’ y acusaciones que van y vienen. Eso, por supuesto, no significa que este departamento del sur del país, uno de los epicentros de la guerra y la desigualdad, sea un baluarte de la democracia. De acuerdo con la Misión de Observación Electoral (MOE), es uno de los de mayor riesgo electoral, junto con Bolívar y Nariño.

La MOE ha alertado sobre una posible influencia de actores armados ilegales en las votaciones y temen también por la injerencia que puedan tener empleados públicos para favorecer a algunos candidatos. Ni hablar de la compra de votos, que ha sido naturalizada con los años y es considerada un pecado venial en los barrios más pobres de Florencia y en los municipios lejanos, donde los candidatos aceptan que pagan las chivas para transportar a la gente hasta las urnas.

El Caquetá tiene derecho a dos curules en la Cámara de Representantes y, según la Registraduría, están habilitados para votar en las elecciones al Congreso 262.765 habitantes. La plaza más importante es la capital (con 107.696 cédulas inscritas) y los votos se los disputan principalmente el Partido Liberal, el MIRA, la renaciente Unión Patriótica, la U y el Partido Conservador.

El pasado martes en Florencia el polideportivo Juan XXIII estaba atestado. Los organizadores ubicaron 3.000 sillas. Los Nenes del Vallenato cantaban y las personas aplaudían conmovidas, vistiendo camisetas blancas con el logo del Partido Conservador. “Esta es la fórmula ganadora”, decía la animadora en la tarima. El senador huilense Hernán Andrade —a quien la Corte Suprema investiga por presunto enriquecimiento ilícito— abrazaba a Luis Fernando Urrego Carvajal, candidato a la Cámara, antes notario, diputado, profesor universitario, fiscal y secretario de Gobierno local.

“Ese evento lo cerró el equipo de la exalcaldesa Gloria Patricia Farfán Gutiérrez, y el viernes cerramos con el equipo de Arnulfo Gasca, junto con el senador Carlos Ramiro Chavarro”, dice Urrego amable, siempre sonriente, convencido de que la política se hace con caudillos y puerta a puerta.

Gloria Patricia Gutiérrez y Arnulfo Gasca son viejos conocidos. Fueron esposos y su separación se conoció meses antes de las elecciones de 2011, cuando ella era alcaldesa de Florencia y él candidato a la Gobernación. Por eso se habló de una supuesta inhabilidad. Gasca, a quien las autoridades han indagado por presuntos nexos con narcotraficantes, en especial con Leonidas Vargas, fue candidato a la Cámara en dos oportunidades. Por esa época también se conoció un polémico video de un corrido prohibido, El patrón de los patrones, cuyo protagonista era Gasca.

“Es necesario volver al campo, aquí hubo dos grandes representantes que trabajaron en eso, Hernando Turbay y Fernando Almario”, continúa Urrego cuando habla de sus propuestas. El primero, Hernando Turbay, construyó una hegemonía imponente hasta el día de su muerte y soportó sin inmutarse los debates que propiciaron sus contradictores por supuestos malos manejos de auxilios parlamentarios y compra de votos. El segundo, Almario, empezó joven en la política y hoy está preso por un proceso penal por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares que le habrían ayudado para llegar al Congreso en 2002, y un proceso abierto por Farcpolítica.

El candidato por el partido de la U, Luis Antonio Serrano Morales, lleva 11 años en el Congreso, pero más de 25 en la vida política del Caquetá. Su padre, un comerciante conocido, murió a manos de las Farc. Empezó su carrera pública en los 90, cuando tomaron fuerza las disidencias políticas, llegó a ser gobernador y hoy aspira otra vez a la Cámara de Representantes. Su sede y oficina quedan justo al lado de la casa de la alcaldesa de Florencia, María Susana Portela Lozada, a quien señalan de utilizar la maquinaria de la Alcaldía y las entidades públicas para favorecer políticamente a Serrano.

Señalamientos que el candidato desmiente, aunque es inevitable ver a varios funcionarios en sus reuniones políticas y en su sede de campaña. “Pilas ahí”, dijo una de ellas cuando la cámara de Eduardo Ardila, corresponsal de Caracol Televisión, la grabó. Por lo pronto, hay quienes creen que se trata de devolver un favor. Serrano habría promovido la candidatura de Portela a la Alcaldía, siendo representante, y ahora ella hace lo mismo. Una alianza que despierta duras críticas porque se trata de la misma alcaldesa que fue detenida a comienzos de año para responder por los delitos de peculado por apropiación en favor de terceros, celebración de contratos sin requisitos legales y prevaricato por omisión.

La misma que promovió en los barrios más populares de Florencia sancochos comunitarios el día en que los caqueteños debían decidir si la revocaban o no. Hoy está libre y ejerciendo su cargo por esos vericuetos que tiene la justicia, pero los procesos en su contra siguen adelante.

Harry González, el candidato liberal para la Cámara, está en un barrio humilde de Florencia. Sostiene una pancarta que tiene pintado un tarjetón gigante y explica cómo votar por él. Después reparten empanadas y los asistentes se acercan y le conversan. Luego nos recibe en su sede de campaña, empapelada con propaganda desde el piso hasta el techo. González es hijo del exgobernador Jesús Ángel González, asesinado por las Farc el 20 de junio de 1996, en momentos en que buscaba acercamientos con esa guerrilla para interceder en el secuestro de la familia Turbay Cote.

Antes de ser candidato a la Cámara lo fue a la Gobernación. También fue diputado, asesor de Naciones Unidas y secretario de la Vicepresidencia del Senado. Sus enemigos políticos siempre que pueden le recuerdan en público que tiene una indagación preliminar por una versión libre que dio en Justicia y Paz el paramilitar José Germán Senna, alias Nico, quien aseguró que González, como asesor del gobernador Juan Carlos Claros, presuntamente habría entregado las listas de los contratistas del departamento a los que los paramilitares les podían cobrar una ‘vacuna’.

Dicen esto y aluden el caso del representante liberal Álvaro Pacheco, quien en 2013 fue detenido, acusado de haber hecho acuerdos con paramilitares en la campaña a la Gobernación en 2007. “Nunca en mi vida he tenido trato con actores armados ilegales, lamentablemente en la campaña política fui objeto de una persecución política que buscó afectar mi buen nombre”, expresa González.

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Otro de los candidatos fuertes para llegar a la Cámara es Yimer Botero, del movimiento MIRA, hace poco denunciado ante la Fiscalía Seccional de Florencia por la Unidad de Víctimas. De acuerdo con la investigación, Botero habría usado el trámite de entrega de ayudas humanitarias, las indemnizaciones y otros beneficios a los que tienen derecho las víctimas de desplazamiento “para sus propósitos personales”.

Curiosamente esa es su principal bandera: “La Ley de Víctimas no ha cumplido y no se han desembolsado los recursos para los más pobres”, dice Yimer, quien responsabiliza al Gobierno Nacional y no al departamental, como era de esperarse, porque el gobernador Víctor Isidro Ramírez es del MIRA. Es por esto que otros candidatos señalan que la maquinaria y los recursos de la Gobernación se han invertido en su campaña. “Para la muestra un botón: el evento proselitista que hizo en el estadio de Florencia”, dicen sus contradictores.

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Rosmery Londoño es comunista desde los 14 años y la primera candidata de la Unión Patriótica por la Cámara de Representantes desde que el Estado le devolvió la personería jurídica a este partido. Nació en una vereda del municipio de Puerto Rico. Vio cuando un policía mató a su padre en un establecimiento público, dos meses después de ser elegido concejal por la UP. Hace siete meses Londoño lideró el movimiento campesino que se fue a paro en el Caquetá. Por eso la acusan de ser la candidata de la guerrilla, y ella sigue haciendo su campaña en las zonas rurales, donde tiene sus votos, y en una pequeña y austera sede en Florencia.

“Caquetá necesita la renovación, el cambio es ahora”. La frase la dijeron todos los políticos entrevistados. En la plaza central de Florencia la apatía por los temas políticos es generalizada. Algunos más osados dicen: “Todos son iguales, son los mismos mentirosos”. Mientras tanto, las necesidades también siguen siendo las mismas: luz, agua potable, educación y vías para conectarse, en medio de un conflicto armado que ya cumplió 50 años.

nherrera@elespectador.com

@Natal1aH

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