
Hace varios meses hablaba por la radio de la ventaja de CROMOS, sobre los demás medios escritos, de poder cruzar la calle de la información de lo serio y profundo a lo entretenido y ligero, una y otra vez, de lado a lado, y no sólo con frecuencia y naturalidad sino también con el beneplácito de nuestros lectores. Y después de hablar del registro cool de las reinas, cambiaba de orilla y ponía como ejemplo de un trabajo serio nuestro cubrimiento del suceso trágico de los alumnos del Agustiniano, ocurrido hace 12 años. En ese entonces, la decisión editorial había sido muy clara, no íbamos a ser otro coro griego en el lugar del siniestro, sino que íbamos a explorar en las instalaciones del colegio aquellos espacios donde esos 21 jóvenes, ausentes para siempre, ya comenzaban a hacer falta. Un reportaje que hasta el día de hoy nos enorgullece. Lo que nunca se me pasó por la cabeza, mientras respondía la entrevista radial, era que una de aquellas mamás, enlutadas con aquella noticia, en ese preciso momento me estuviera oyendo y luego me escribiera por Twitter: «Mi eterna gratitud! Soy madre de estudiantes del accidente agustiniano y recuerdo siempre el cubrimiento de Cromos. Ayer mientras conducía escuché cómo se originaron las notas. Un abrazo». Doce años después, un corazón vivo nos daba la razón. La semana pasada me visitó esta mujer providencial, Pastora González, con el pretexto de tomarnos un café. Y en hora y media, más allá de sus palabras, de la tristeza que se oculta en sus ojos y de su tono sereno, pude contemplar la fuerza de espíritu de una mujer que pese a que perdió a su hijo menor, Jorge Eduardo Rueda, y padeció las heridas del mayor, John Jairo Rueda, continúa su camino. Esa fruición que sentí al escucharla hablar de su vida, dejó de ser culpable cuando comprendí que no era más que la emoción sincera de estar tan cerca de un alma decantada en su dolor. Su historia resulta un ritual inspirador para el resto del mundo sobre el poder curativo del amor. Visitas como estas perduran en la memoria mucho más que los efímeros titulares de las noticias. Gracias, Pastora.
Ilustración: Betto.