Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La fuerte caída de las bolsas en lo corrido del año pone en evidencia las limitaciones de los planes de rescate basados en inyecciones monetarias sin precedentes al sector financiero. Pero sin un cambio en su riesgosa estructura operativa y un gasto público desbordado que compromete la viabilidad fiscal de muchos países en el mediano plazo.
El año 2009 sorprendió por la rápida recuperación, después de apocalípticos pronósticos, pero el efecto riqueza de la valorización de acciones ha dado paso a una preocupación, que la generación de caja de las empresas decepcione por ventas flojas por el desempleo y el limitado ingreso disponible de las familias.
En Colombia es poco probable que para este año el crecimiento supere el 1%, pues no se contará con el aporte del sistema financiero que, debido a las actuales pérdidas en TES y el poco valor que se les ve en un ambiente inflacionario y de desequilibrio fiscal, no tendrá muchas utilidades por valoración de mercado y que en 2009 representaron 13% del total.
El recurso que tiene el sistema financiero es el crédito hipotecario, pero el metro cuadrado en dólares en algunas ciudades supera el precio de Miami o Nueva York, cocinando una posible burbuja que se evidencia con sobreoferta y compromete el aporte del sector vivienda al PIB total, que en 2010 difícilmente crecerá siquiera la mitad del 13% de 2009.
Por los lados del dólar, empezó a cotizar sobre $2.000 y la devaluación del peso sería el único estímulo al crecimiento para unas exportaciones que con competitividad cambiaria podrían compensar en otros mercados la pérdida que está significando Venezuela y que, con su política de no comprarnos la carne y la leche de antes, ha permitido que el fenómeno del Niño no esté castigando tan fuerte en el precio de estos alimentos de la canasta familiar.
El mercado accionario local retrocedió, como se preveía, y sus bajos volúmenes de negociación pueden anticipar una toma de utilidades agresiva que genere correcciones bajistas. Aunque sin empleo y salarios bajos no hay ventas, sin ventas no hay caja y sin caja una empresa no vale mucho. A cuidar la caja.