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Son más de las 8:00 p.m. El Teatro de Bogotá de la Universidad Central ha cerrado sus puertas. Una luz naranja y tenue dibuja la silueta del pianista Cesare Picco, quien comienza a tocar como quien conversa sin ser visto.
La luz naranja se torna azul claro y su intensidad disminuye mientras que el monólogo de los dedos del artista se va intensificando entre las teclas del piano. Él se hace transparente, invisible, se nutre de su propio manantial y olvida su conocimiento musical. Crea.
“Tragedia en Mocoa: desbordamiento de tres ríos acaba con la vida de 176 personas”. 1 de abril de 2017- El Espectador
El auditorio está completamente a oscuras. No se ve ni un mínimo rayo de luz. Solo se escucha la música, una melodía, al parecer, sin autor. No se ve nada. No hay luz que dibuje las manos propias, o algún objeto, es como estar en el vacío. La oscuridad desata las manos pero inmoviliza la acción.
“Las fuertes lluvias que cayeron en Mocoa, Putumayo, en la madrugada de este sábado, ocasionaron un increíble aumento en el nivel de las aguas de los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco. Las crecidas generaron una avalancha de lodo y piedras que arrasó con viviendas, vehículos y hasta puentes destruidos”. 1 de abril de 2017- El Espectador
Las preocupaciones propias interrumpen la escucha atenta. No hay que cerrar los ojos para tener un lienzo negro sobre el cual imaginar, con dejarlos abiertos y no ver, basta. ¿Hasta dónde irán las notas que suenan esta noche? Picco busca germinar desde su música, mezcla la pausa con la firmeza, la suavidad y las disonancias, no hay repertorio, solo una nueva película de imágenes que se dibuja en su cabeza, una historia que se vuelve a reescribir en notas sin partitura.
“En Mocoa tenemos la corazonada de que mi hija está viva”. 4 de mayo de 2017- El Tiempo
La oscuridad ya no es transitoria para muchos, los mismos que ocultó la noche de ese sábado no fueron los mismos que volvieron a ver la luz del día siguiente.
El autor anónimo descubre el sentido de su creación, al ver cómo un tenue rayo de luz amarillo comienza a dibujar de nuevo su figura. “¿Por qué es que yo estoy aquí?, ¿por qué fue que viene hasta acá?”, se pregunta, mientras ve el auditorio que había dejado minutos antes. “Estamos todos juntos, unidos en este momento tan íntimo, todos juntos, por Mocoa”.
“Luego de la tragedia que vivió la capital de Putumayo, el Gobierno la decretó en Emergencia Económica, Social y Ecológica por un mes, según anunció el presidente Juan Manuel Santos”. 09 de mayo 2017- El Tiempo
La intensidad de sus notas es mayor. El amarillo de las lámparas dibuja todo el escenario. La bandera de Colombia y de Italia aparecen de nuevo. Picco ha hablado. Ha dicho que “con un sentido humilde, siguiendo fielmente su creencia en el poder del universo a través del sonido, pensando que el bien, y la bondad tienen un sonido y que la verdadera revolución estará cuando todos los seres humanos vibren de la misma manera con el sonido del bien”.
“La verdad, quiero estudiar para ser bombero, o la verdad, hacer algo mejor para ayudar a la gente. De aquí me voy con la idea de que, si llega a haber un desastre, sea aquí o en cualquier país, ir a ayudar a la gente”. 29 abril de 2017- documental El Espectador.
El público se conmociona de tal manera, que aplaude a Picco durante más de un minuto. Su arte, no solo suma a la donación a Mocoa de 300.000 euros que el Gobierno Italiano entrega a la Cruz Roja Colombiana, sino que aporta a la construcción de resiliencia, más allá de pegar ladrillos: al esfuerzo adicional que cada ser humano debe hacer al encontrarse ante una situación de oscuridad, salir a la luz y encontrarse sin un nosotros.