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Como joven, ¿por qué considera importante lo que se anunció la semana pasada en La Habana?
Hay una razón elemental que valida la importancia de estos acuerdos: que significa un paso importante para el fin de la guerra, y eso es muy valioso para las víctimas que produce el conflicto en Colombia. Un proceso de paz imperfecto sería el que tuviéramos que aceptar. En cambio, la paz perfecta es sólo una paz negociada, la paz políticamente hablada, y creo que el gran valor que esto tiene es que esa lucha nos ha costado mucho lograrla, tiene una trascendencia histórica.
Se dice que el anuncio de la semana pasada significa que existe algo en concreto. ¿Por qué piensan que se llevarán a cabo los acuerdos de paz?
Todo está acordado, ya se cumplieron todos los puntos de negociación. Y eso se puede demostrar y ver en que se invitó a representantes de los países garantes, y no se hizo porque se buscaba hacer un show, sino porque ahora sí todo está acordado.
¿No hay peligro de que lo acordado pueda llegar a dañarse?
Creo que el peligro no es que las partes digan que no, sino que vengan ataques externos, que haya una oposición que quiera afectar muchas de estas cosas. Pero creo que ya demostraron que todo está acordado.
Las encuestas muestran que la gente, en términos generales, no les cree a las Farc. ¿Por qué creerles esta vez?
Porque han sido consistentes en sus decisiones. Desafortunamente mostraron ser consistentes en su decisión de guerra, y eso generó dolores y muchos daños. Ahora muestran su consistencia en la capacidad que tienen para cumplir. Lo que pasa es que la oposición ha llevado a una manipulación y una falta de credibilidad que son retos a superar.
¿Por qué en esta ocasión la contraparte sí debe creerle al Estado, cuando siempre ha dicho que nunca les han cumplido?
En otras ocasiones, las traiciones se produjeron antes de lograr un acuerdo como el de hoy, en el que hay una voluntad política excepcional. También hay razones objetivas para creer que el proceso de paz es imperativo y necesario, no sólo por el número de víctimas que ha dejado la guerra sino por la situación internacional. Traicionar por cualquier cosa ese acuerdo histórico es fallarle al país.
¿Qué está haciendo la juventud para construir desde ya la paz?
Hay un amplio margen de motivaciones para trabajar en torno al proceso de paz y un bloque generacional que está trabajando desde varios puntos de vista, pero con un punto común, que es la necesidad de que este acuerdo efectivamente se selle. Hay jóvenes motivados por razones humanitarias, otros por la necesidad de que ocurran ciertos cambios; hay jóvenes de izquierda que saben que se necesitan cambios y jóvenes campesinos que entienden el tema agrario o el de drogas. Todo eso forma este bloque generacional.
Concretamente, ¿cómo están trabajando?
Organizamos procesos, construimos ideas y propuestas, nos conectamos con los jóvenes que viven en zonas afectadas. Esto sumado a que muchos se integran a la nueva institucionalidad que se está formando. Hay una amplia gama de posibilidades.
¿Qué decirles a los jóvenes que se oponen?
Creo en la política y en la democracia y creo que una de las mejores cosas que pueden pasar en el proceso de paz es que haya más política y democracia. Mi mensaje es que hagamos debates públicos y nos sentemos a deliberar.
Pero hay quienes se sienten atacados por no estar de acuerdo con el proceso…
El miedo a las posiciones muy arraigadas a favor o en contra de la paz es parte de nuestra herencia negativa. No hay que tenerle miedo a que la gente que se oponga. Quienes promovemos la paz tenemos que saber que esto no lo vamos a ganar ni con miedo ni con estigmatización. El proceso de paz es más fuerte que nuestras individualidades y expectativas. Estamos en un nuevo tiempo, la paz ya está ocurriendo, los jóvenes ya pensamos y somos diferentes.