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Al Qaeda, en la mira de EE.UU.

El anuncio del presidente Barack Obama para ampliar la participación estadounidense en Afganistán surgió después de un debate interno en el que el vicepresidente, Joseph  Biden, aconsejó no meterse en un atolladero político y militar, mientras que los asesores militares argumentaban que se podría poner aún más en peligro el esfuerzo bélico en Afganistán sin más tropas.

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Todos los asesores del presidente estuvieron de acuerdo con que el objetivo principal en la región debería ser concreto —apuntar hacia Al Qaeda—, a diferencia del intento general de construir una nación en Irak que buscaba el gobierno de Bush. La cuestión era cómo llegar a eso.

Los comandantes en el campo querían un compromiso más firme y de largo plazo de más tropas de combate además de las 17.000 que Obama ya había prometido enviar, y una promesa de que se conseguirían miles de millones de dólares para expandir la cantidad de fuerzas de seguridad afganas.

El secretario de Defensa, Robert M. Gates, y el almirante Mike Mullen, presidente del Estado Mayor Conjunto, presionó para mandar cuatro mil tropas adicionales a Afganistán —pero sólo para fungir como entrenadores—. Acordaron posponer cualquier decisión para ordenar más tropas de combate para Afganistán hasta finales de este año, cuando ya se podrían haber evaluado los avances de la estrategia.

Al anunciar el plan, que probablemente sea su marca distintiva en política exterior, Obama dijo que enviaría más tropas, pero estipuló que no llevarían a cabo misiones de combate, y que, más bien, serían usadas para entrenar al ejército afgano y a la policía nacional. Quedó abierto a la posibilidad de mandar más si la situación lo justifica.

“Así que seré claro: Al Qaeda y sus aliados —los terroristas que planearon y apoyaron los ataques del 11 de septiembre— están en Pakistán y Afganistán”, dijo Obama. “Tenemos un objetivo claro y centrado de desbaratar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán, y prevenir su retorno a cualquiera de esos dos países en el futuro”.

Parte del plan de Barack Obama incluye el envío de cientos de diplomáticos adicionales y expertos civiles a la región.

Al Qaeda, en la mira de EE.UU.

The New York Times

El anuncio del presidente Barack Obama para ampliar la participación estadounidense en Afganistán surgió después de un debate interno en el que el vicepresidente, Joseph  Biden, aconsejó no meterse en un atolladero político y militar, mientras que los asesores militares argumentaban que se podría poner aún más en peligro el esfuerzo bélico en Afganistán sin más tropas.

Todos los asesores del presidente estuvieron de acuerdo con que el objetivo principal en la región debería ser concreto —apuntar hacia Al Qaeda—, a diferencia del intento general de construir una nación en Irak que buscaba el gobierno de Bush. La cuestión era cómo llegar a eso.

Los comandantes en el campo querían un compromiso más firme y de largo plazo de más tropas de combate además de las 17.000 que Obama ya había prometido enviar, y una promesa de que se conseguirían miles de millones de dólares para expandir la cantidad de fuerzas de seguridad afganas.

El secretario de Defensa, Robert M. Gates, y el almirante Mike Mullen, presidente del Estado Mayor Conjunto, presionó para mandar cuatro mil tropas adicionales a Afganistán —pero sólo para fungir como entrenadores—. Acordaron posponer cualquier decisión para ordenar más tropas de combate para Afganistán hasta finales de este año, cuando ya se podrían haber evaluado los avances de la estrategia.

Al anunciar el plan, que probablemente sea su marca distintiva en política exterior, Obama dijo que enviaría más tropas, pero estipuló que no llevarían a cabo misiones de combate, y que, más bien, serían usadas para entrenar al ejército afgano y a la policía nacional. Quedó abierto a la posibilidad de mandar más si la situación lo justifica.

“Así que seré claro: Al Qaeda y sus aliados —los terroristas que planearon y apoyaron los ataques del 11 de septiembre— están en Pakistán y Afganistán”, dijo Obama. “Tenemos un objetivo claro y centrado de desbaratar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán, y prevenir su retorno a cualquiera de esos dos países en el futuro”.

Parte del plan de Barack Obama incluye el envío de cientos de diplomáticos adicionales y expertos civiles a la región.

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