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En Guinea, la lucha antidroga se libra ante las cámaras

La junta militar revela todas las noches los lazos de ex funcionarios con narcotraficantes colombianos.

24 de marzo de 2009 – 06:00 p. m.

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Avanza la noche en Guinea y nadie quiere apartarse del televisor. Todos buscan un lugar frente a la pantalla y enfocan su atención en el presentador. Es el capitán Moussa Dadis Camara, jefe de la junta militar que gobierna el país desde diciembre del año pasado. Hoy, como en otras ocasiones, les revela a los ciudadanos los lazos de la anterior dictadura con el narcotráfico.

“Reconozco que estaba en el negocio de la droga y lo lamento”. La confesión causó estupor entre los guineanos. Quien la pronunciaba era Ousmane Conte, hijo del ex dictador Lansana Conte, antiguo comandante en jefe del ejército y un hombre considerado hasta hace unos meses como intocable. Esta vez lucía derrotado. Admitió haber recibido sobornos superiores a los 300.000 dólares, además de coordinar la llegada a Conakry, la capital del país, de vuelos clandestinos con cocaína.

Su captura sólo fue posible después de que Saturin Bangoura, su tío, aceptara haber recibido numerosos bienes de parte de narcotraficantes colombianos. Y como ellos, varios ex funcionarios, desde el jefe del servicio de inteligencia hasta policías, han reconocido en El Show de Dadis ser parte del negocio.

La estrategia mediática contra la corrupción arrancó hace tres semanas y ha demostrado ser un éxito entre los televidentes. También ha suscitado cuestionamientos por parte de defensores de derechos humanos, toda vez que los sospechosos son llevados a la sede de la junta militar en Conakry e interrogados por oficiales del ejército. Se cree que sus confesiones pueden ser el resultado de la coacción.

Pero los guineanos tienen una cosa clara: el país está cambiando. “Los jóvenes que salían a correr en grandes automóviles en Conakry, como personajes de televisión, se han vuelto raros en la ciudad. Los nigerianos y otros extranjeros que habían hecho de Guinea el punto de conexión de la droga, parecen haberse esfumado”, consignaba el portal digital Guineanews.

Todo esto ha sido obra del capitán Camara. Desde que tomara el poder tras la muerte del dictador Conte, se propuso limpiar ante el mundo la imagen de su país. Además del tráfico de cocaína y la corrupción, los esfuerzos de la junta también se enfilan contra la trata de personas.

Según analistas consultados por la cadena France 24, la estrategia del militar obedece a un plan mayor: demostrarles a las multinacionales dispuestas a invertir en África que Guinea es una excelente opción. Al término del año se espera  recaudar más de 3 millones de euros, justo cuando se convoque a elecciones presidenciales.

“Somos patriotas, no estamos hambrientos de poder”, había dicho Camara tan pronto se hizo cargo de este país.

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