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La consulta no es el camino
Estoy seguro que somos muchas las personas que estamos plenamente identificadas con lo publicado en El Espectador en la columna del día martes 3 de julio, “Macrolingotes”, por el periodista y abogado Óscar Alarcón Núñez, sobre la tan promocionada consulta popular.
Concretamente, la consulta no es el camino y la inmoralidad en ningún Estado del mundo se acabará con decretos o leyes.
Para que en el país se acabe la corrupción, en primer lugar, habrá que coadyuvar a mejorar la educación para las venideras generaciones.
Estudiosos en el tema de la corrupción han coincidido como causas principales de esta práctica la carencia de una conciencia social, falta de educación o de una cultura del compromiso, paradigmas distorsionados y negativos, personalidades antisociales y megalomanía, percepción sesgada del grado de corrupción presente e infravaloración de la posibilidad de ser descubierto.
La corrupción se podría eliminar con castigo más severo para quien incurra en este delito y con penas drásticas y la obligatoriedad, para quien la practique, de devolver todo lo recibido ilegalmente.
Es que, tal y como lo aseveró el connotado escritor francés Montesquieu, “la ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”.
Jorge Enrique Giraldo Acevedo. Íquira.
Envidia por los mexicanos
No se puede sentir otra cosa distinta más que envidia, pero de la sana, por lo que acaba de suceder en México, un país tan parecido al nuestro por su idiosincrasia y por los tipos de problemas sociales que tienen, pero con una sociedad que entendió el momento histórico que viven y que no se dejó asustar por la propaganda negra en contra del socialismo y de los movimientos de la izquierda democrática como alternativas de cambios antes regímenes políticos anacrónicos y corruptos, como el nuestro.
Ojalá el gobierno del recién elegido presidente López Obrador realice una buena administración para que en el resto de América se afiancen las bases de estas alternativas de administración pública y que los votantes demócratas no le tengan temor ni se asusten ante estas tendencias y opciones, que son las más plausibles de irradiar la justicia y el progreso en unas sociedades explotadas y empobrecidas por los corruptos poderes institucionalizados y de facto.
Octavio Cruz González.
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