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¡Gracias Óscar!

Mayor edad no significa menor valor.

Por Carlos Vives
12 de agosto de 2016
¡Gracias Óscar!

A propósito de las emotivas declaraciones de Óscar Figueroa, reciente medalla de oro en levantamiento de pesas en las Olimpiadas Río 2016, que brotaron de lo más profundo de su corazón y que sonaban a dulce venganza, como el reclamo de un niño, como la indignación de un hombre contra aquellos que le dijeron que él ya estaba viejo para pensar que a su edad podría alcanzar las puertas del Olimpo, ese lugar donde solo llegan los atletas tocados por Zeus.

 Si bien está claro que la edad es crucial en el rendimiento deportivo y en otras actividades, la historia está llena de ejemplos donde ciertas reglas no siempre se cumplen. Y, aunque les confieso que no como mucho “del que más” (“del que más corre”, “del que más tiene”, “del que más gana”), en el deporte es otra cosa. El deporte, precisamente, es una manera de ver nuestra propia vida y, por eso, me sentí identificado. Es que, al final, lo que se trasluce en todo esto es el problema de nuestra sociedad efectista. Esa no tan oculta arrogancia de lo joven sobre lo viejo, ese no tan sutil desprecio del joven al mayor, exactamente lo contrario de lo que ocurre del mayor al joven. Esos inventados abismos generacionales que mantienen fracturada nuestra sociedad y la desvaloración del hombre que se hace mayor. Mayor edad, menor valor. A lo mejor eso podría tener sentido si el hombre solo fuera materia, pero aquí lo que cambia la ecuación es el espíritu. Por eso, siempre vamos a encontrar personas a las que es muy difícil ponerles la edad. Pero como dice un amigo que puede ser presidente, todo es cuestión de educación. Enseñemos a los niños y a los jóvenes el valor de los mayores, de los maestros, de los sabios, de los viejos, de los mamos, o como los quieran llamar. Ellos son los que siempre nos han alertado sobre los peligros de ese camino por el que  ya vienen de regreso. 

En lo personal, desde muy niño me sentí muy bien entre la gente mayor, es natural. Y de joven, aún más. Soy de los que piensa que los papás deben estar en la casa hasta el último día. Y, aunque aún me quedan algunos años antes de entrar a eso que se conoce como la tercera edad, clasificación que realmente detesto, lo real es que todos con el favor de Dios vamos para allá y es importante recordárselo a ciertas actitudes juveniles.

  Foto: Getty.

 

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