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El Pontífice aseguró a los medios: “El sida no se puede resolver con la distribución de condones, al contrario, aumenta el problema”.
La declaración cayó como un baldado de agua fría en el continente africano, golpeado por la enfermedad y cuyas autoridades están tratando de educar a la gente en el uso del preservativo. Rebecca Hodes, quien trabaja con la Campaña Acción por el Tratamiento en Suráfrica aseguró que “su oposición a los condones muestra que el dogma religioso es más importante para él que las vidas de los africanos”.
No fue la única voz crítica. La Asociación Alemana de Ayuda contra el Sida (DAH) acusó al Papa de “pecar contra toda la humanidad” con su rechazo a los condones. “En vista del dolor multitudinario que causa esida en África, el rechazo categórico a los condones por parte de el Vaticano es un acto de cinismo y de desprecio a la humanidad. Diciendo esto el papa Benedicto XVI está pecando”, dijo Tino Henn, presidente de la asociación.
Según cifras de la Organización de Naciones Unidas, 22 millones de personas están contagiadas de sida en África.