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El de el martes fue un día de cambios radicales en el gobierno malgache. Hacia las cinco de la tarde, hora local, el presidente Marc Ravalomanana renunció a su cargo por decreto, le traspasó el poder a una junta militar cuidadosamente escogida y salió de Antananarivo, la capital del país.
Pero cuatro horas después los militares rechazaron el encargo y entregaron la presidencia al líder opositor Andry Rajoelina. El nuevo mandatario recibió el poder gracias a un decreto firmado por las Fuerzas Armadas de Madagascar y anunció que iniciaría un gobierno de transición. También reveló que llamará a elecciones presidenciales dentro de dos años.
El ex presidente Ravalomanana, quien fue incapaz de escapar a las denuncias por corrupción por las cuales finalmente tuvo que renunciar, permanecía el martes en el palacio de Iavoloha, a unos 15 kilómetros de Antananarivo, protegido por la Guardia Presidencial y cientos de seguidores que se habían concentrado en las cercanías.
Sin embargo, el apoyo internacional que encuentra el nuevo gobierno malgache es bastante reducido. Así se lo hizo saber Robert Wood, portavoz adjunto del Departamento de Estado de EE.UU., quien sentenció: “Cualquier solución que se tome fuera de lo establecido por la Constitución, resultará en la suspensión de la ayuda estadounidense a Madagascar”.