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Una semana después de anunciar la retirada de las tropas norteamericanas de Irak, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comenzó el domingo a enunciar lo que sería su estrategia en Afganistán, país en el que su gobierno pondrá todas sus fuerzas para acabar con Al Qaeda y los rebeldes talibanes.
En entrevista con el diario The New York Times, el mandatario afirmó que su gobierno buscará acercarse a sectores moderados del grupo rebelde Talibán, buscando así ganar espacios dentro de una organización extremista que, desde que fue expulsada del poder en el año 2001 por parte de la OTAN, ha venido ganando terreno militar en amplias áreas del país, pasando incluso a su vecino Pakistán.
“Si hablan con el general Petraeus (quien comandó durante 2007 y 2008 las fuerzas norteamericanas en suelo iraquí), creo que argumentará que para tener éxito en Irak hubo que tender un puente a personas que podrían ser consideradas musulmanes fundamentalistas, pero que estaban dispuestas a trabajar con nosotros”, le dijo Obama al diario neoyorquino.
Obama no se extendió en los detalles de esta nueva estrategia. Sin embargo, el anuncio se desmarca de las acciones radicalmente militares conducidas hasta ahora por la coalición liderada por Estados Unidos en este país, y que hasta el momento no ha dado resultados.
El Pentágono planea trasladar a Afganistán unas 30 mil tropas, sumándolas a un número similar de efectivos que ya se encuentran en el terreno. La orden de enviar 17 mil ya ha sido impartida.
También ayer se puso en marcha el plan de retirada de las fuerzas norteamericana en Irak, anunciado por Obama el pasado 27 de febrero. En Bagdad, el general Ray Odierno anunció que 12.000 soldados norteamericanos y otros 4.000 británicos saldrán de este país antes de septiembre. El número de divisiones del Ejército se reduciría de 14 a 12, pero aún quedarían 123 mil tropas en terreno.
Si todo marcha de acuerdo con lo anunciado por Obama, un mínimo de 73 mil soldados debería ser retirado entre septiembre de este año y agosto de 2010. Unos 50 mil quedarían apostados en diferentes partes de Irak, realizando labores de acompañamiento al ejército iraquí.
El anunció del retiro de las primeras tropas se dio simultáneamente al ataque de un hombre bomba en una academia de policía en Bagdad. 26 personas murieron y decenas fueron heridas, según los primeros informes.