Háganlo ustedes

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Mandar al campo a los que son, sin raros “inventos” para darle gusto a su empresario, actuar con convicción y un plan de juego coherente, así como entrar al terreno absolutamente metidos en el partido para evitar desagradables sorpresas, como la del martes pasado, son algunas de las obligaciones de la selección en su juego de hoy frente a Polonia.

Falcao dijo gráficamente que era un partido sin mañana para los protagonistas y evidentemente, perdedores los dos en su estreno, no hay tiempo para llorar o lamentarse, son ellos o nosotros, manifestó el ariete.

Pékerman deberá olvidar los curiosos experimentos del primer partido, en el que paró una alineación muy discutible, donde se veía la mano de su consentido Pascual y su amigo Norman Capuosso, empresario venezolano, que curiosamente maneja a Quintero, Mojica y a Izquierdo, y está involucrado en la posible venta de Lerma al fútbol inglés. Si el técnico argentino quiere ayudar a sus amigos empresarios debe hacerlo de otra manera y no jugando con el destino de la selección.

La pareja de centrales fue terrible ante Japón y, si hubiera lógica, Davinson y Murillo deberían ser relevados porque jugaron muy mal, sobre todo el del Tottenham. Y en el mediocampo debiera aparecer Barrios como reemplazo natural de Sánchez.

Nada extraño sería que Matheus Uribe llegara como volante por izquierda, ida y vuelta, como lo utilizó ante Egipto. La gran duda sigue siendo el estado físico de James, pues han sido tan contradictorios los informes provenientes del impenetrable búnker de la selección, que sólo se manejan rumores.

Parece que la lógica del técnico es Quintero o James, y la pregunta obligatoria es: ¿por qué no pueden jugar juntos?

Polonia está inmerso en la misma crisis de identidad que Colombia. Los centrales, Cionek y Paazdam, dejaron malas sensaciones que podría arreglar el regreso de Glik a la titular.

Zielinsky y Krychowiak fueron confirmados como pareja de recuperación y el balance de los dos externos, Kuba y Grosicki, dejó mucho que desear. Tampoco le fue bien a Milik jugando por detrás de Lewandoswki, pues invadió caminos y terrenos del 9 que no vio la pelota llegar limpia.

Adan Nawalka está tan preocupado como Pékerman, pues sabe que no hay mañana y necesita recuperar el juego ofensivo de un equipo al que superó Senegal con toque corto, triangulaciones y velocidad.

Lo jugadores deben arreglar el tremendo desaguisado de la primera fecha. La mala alineación, los malos cambios y la pésima lectura del partido. A ellos, sólo a ellos, les corresponde salvar su honor y jugarse enteros más allá de los conciliábulos, las conspiraciones y la nefasta presencia de personajes sin ética que se han metido en el corazón de la concentración.

Vamos muchachos, háganlo por ustedes y por un país que los quiere.

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